La Paz, Bolivia

Martes 28 de Marzo | 23:17 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Alias agatha

My generation

My generation
Gran Bretaña, 1964-65: Un conjunto de jóvenes, hijos de la postguerra, decide marcar la historia desde esta unidad espacio temporal. Cansados de la misma música industrializada, y del contexto social que atravesaban, apuestan por crear sus propias bandas e innovar con propuestas alternativas, que marcarían el devenir musical y cultural del siglo XX. El grupo The who ilustró a este colectivo como "My generation” (Mi generación). 

Desde entonces, la música y el arte tendrían un estrecho vínculo con una categoría social particular: los jóvenes.    

Hoy, en pleno siglo XXI, a varios kilómetros de distancia geográfica y simbólica  surge otro grupo particular de jóvenes artistas que busca renovar las lecturas y las formas de habitar el contexto social actual. Son pintores, actores, músicos, cineastas, literatos y gestores culturales que comparten una contemporaneidad, un creciente protagonismo en espacios artísticos nacionales e internacionales y una interesante propuesta para la comprensión de la sociedad. 

Frente a las políticas públicas pendientes -vinculadas al arte y la cultura- y la indiferencia de muchos en relación al trabajo de los citados artistas, hoy propongo analizar ¿por qué las propuestas artísticas juveniles son importantes para la construcción social? 

Para responder esta pregunta, cabe aclarar que la categoría de juventud no está necesariamente vinculada a un marco cerrado de edad biológica. Más bien, se relaciona con unos sistemas particulares de discursos, prácticas y razonamientos que se producen en un proceso que implica tres etapas fundamentales: la diferenciación del mundo "dominante” adulto; la consecuente necesidad de innovación y la posterior producción de reflexiones –con un alto potencial crítico- frente al orden social establecido. Estas frescas miradas permitirían una ilustración particular de la sociedad, que permita entenderla mejor e incluso saber cómo intervenir en ella.

La referencia a Gran Bretaña a mitades de los años 60 no es casual. En ese contexto no sólo surgieron agrupaciones de jóvenes, que desafiarían al mundo con un nuevo género musical (el rock), sino que se conformaba una red de académicos para analizar este proceso. Stuart Hall y Tony Jefferson (1975) serían algunos de los pioneros en la construcción de la categoría  teórica "cultura juvenil”. 

Estos autores plantearon que el surgimiento de las nuevas musicalidades no sólo permitiría nuevos ritmos y tonalidades, sino –y sobre todo-, nuevas formas de pensar y actuar en la sociedad. El núcleo de tales innovaciones sería el distanciamiento y contraposición al mundo adulto. No por nada, en la mencionada canción del grupo The Who se expresaba el anhelo de "morir antes de volverme viejo”. 

Esta tensión sería la base fundamental de las identidades juveniles (al tener un elemento claro de diferenciación) y, por lo mismo, constituiría una importante inspiración para la construcción del ser joven. Así, surgiría el estrecho vínculo entre el ser joven y la innovación. … "Abajo lo viejo, bienvenido lo nuevo”, sería uno de los lemas que defenderían las culturas juveniles. 

Sin embargo, esta contraposición frente al mundo adulto también estaría nutrida de un factor importante de criticidad en relación al mismo. Como bien comentaban Hall y Jefferson, citando a Smith et all (1975), "los jóvenes representarían una poderosa pero conciliadora metáfora del cambio social”, pues a diferencia de los adultos, éstos no estarían aún inmersos en –y subsumidos por- el orden social establecido. En consecuencia, los jóvenes protagonizarían propuestas de innovación y vanguardia, con un potencial crítico, más que cualquier otro grupo social.   

En el caso boliviano actual, muchos jóvenes participan activamente del proceso retratado por Hall y Jefferson, al protagonizar –y cosechar aplausos- en el Festival de Cine Radical, la Feria del Libro en La Paz o el Festijazz. Gracias a todos ellos. Ojalá los aún indiferentes los puedan leer, escuchar, mirar y reconocer  en el futuro. 

Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
35
23

También te puede interesar: