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Alias Agatha

Lo que el Evo se llevó

Lo que el Evo se llevó
"Yo le dije varias veces: no estoy en campaña. Ustedes me han dicho váyase; me voy a ir en enero de 2020. Estamos preparados para eso”.  El 2 de septiembre de 2016, en un acto en Cobija (Pando), el presidente Evo Morales Ayma expresaba la voluntad de la ciudadanía boliviana, luego del referendo del 21-F, cuando el 51,3% de la población rechazó la reforma constitucional que lo habilitaría para un cuarto mandato.

Sin embargo, tres meses después, su responsabilidad para respetar la legalidad y legitimidad de un proceso electoral se esfumó al anunciar el anhelo de una nueva postulación, producto del IX Congreso Extraordinario del Movimiento al Socialismo (MAS). 

Hoy, esta postura sigue vigente. Para ello, el entorno del Presidente trata de explicar las razones por las cuales una nueva candidatura sería posible, olvidando las palabras de Evo, en septiembre pasado, así como los resultados del mencionado proceso electoral. En este contradictorio escenario, creo necesario analizar (una vez más)…  ¿por qué el presidente Morales no debería volverse a postular como autoridad nacional? 

La explicación a esta pregunta inicia con un motivo básico, vinculado al respeto de la Constitución, que el propio Presidente promovió, y a un referendo, donde la mayoría del voto popular decidió No a la posibilidad de una reelección. Además, un cuarto mandato acabaría por contradecir los principios básicos de la propuesta inicial de Morales e incitaría a un contexto conflictivo, similar (o peor) al de 2000 o 2003. 

 Debido a las amplias explicaciones legales sobre el primer punto, ya expresadas en diferentes escenarios, concentraré mi análisis en los últimos dos componentes planteados a partir de un solo autor: el presidente Evo Morales Ayma en una de sus mejores obras, el Discurso Inaugural de su mandato (22 de enero de 2006). 

 "Estamos acá en democracia y quiero que sepan -sobre todo la comunidad internacional- como nuestro Vicepresidente de la República decía en una conferencia: ‘Queremos cambiar Bolivia no con bala, sino con voto, y esa es la revolución democrática’”.

 Con una concreta expresión de respeto a la democracia, Evo Morales iniciaba su primera gestión como presidente de Bolivia. Entonces, explicaba a su audiencia cómo "he visto personalmente (…) los pactos de la corrupción, pacto de cómo sacar plata, de dónde y cómo” y advertía que esa situación "felizmente había tenido LÍMITE y se acabó gracias a la conciencia del pueblo boliviano”. 

 Una conciencia que se había manifestado en las elecciones del 18 de diciembre de 2005, cuando obtuvo el 53,7% de la votación. Entonces, reconocía que "felizmente el pueblo es sabio. Esa sabiduría del pueblo boliviano hay que reconocerla. Hay que RESPETARLA y hay que aplicarla”.  

 La población, la ciudadanía, parecía entonces el propósito final del mandato de Morales. En este punto insistía y afirmaba que "la política significa una ciencia de servicio al pueblo, hay que servir al pueblo no vivir del pueblo (…) Hay que vivir para la político y NO vivir de la política”. 

 También, reiteraba en su discurso su respeto por el voto y la democracia, instando a las respectivas instituciones a que así lo hicieran: "Señores miembros de la Corte Nacional Electoral, no traten de llevar a un crimen a la democracia. No se hace eso. Acá se trata de fortalecer a la democracia. (…) El pueblo boliviano ha demostrado que hay una vocación democrática para cambiar en democracia”.  

 Por otro lado, recordaba los capítulos que tuvo que vivir la población boliviana para finalmente presenciar una prometida nueva era en su historia. Explicaba que la resistencia de los anteriores mandatarios para considerar la voluntad de la ciudadanía, habría incitado a la violencia. "El voto universal el año 1952 ha costado sangre (…) el 2003 se ha podido conseguir con sangre el referéndum vinculante”.  

 Por lo mismo, insistía "con mucho respeto, les pido cumplir con ese mandato del pueblo boliviano”. 

 ¿Y entonces, estimado Presidente por qué ahora se pide todo lo contrario? ¿Será el olvido de sus promesas el resultado de estos 11 años?
    

Guadalupe Peres-Cajías  es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
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