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Guadalupe Peres Cajias
Alias Agatha

MujerES vs. HombrES: ¿un conflicto interminable?

MujerES vs. HombrES: ¿un conflicto interminable?
 

"1.Ten lista la cena; 2. Luce hermosa; 3. Sé dulce e interesante; 4. Arregla tu casa; 5. Hazlo sentir en el paraíso; 6. Prepara a los niños; 7. Minimiza el ruido; 8. Procura verte feliz; 9. Escúchalo; 10. Ponte en sus zapatos; 11. No te Quejes. Una buena esposa siempre sabe cuál es su lugar”.

Con estas consignas, Pilar Primo de Rivera habría presentado su "Guía de la Buena Esposa” (1953), en el contexto de la dictadura franquista española. Situaba a la "buena esposa”, a la "buena mujer”, bajo una lista de tareas específicas, directamente relacionadas con el bienestar de su par, el hombre, sin considerar esa misma condición en "ella”. El estereotipo y el rol de género pre establecido se ilustraba a la perfección. La alarma de las vanguardistas se encendía.

A 64 años de esa publicación -en el marco del pasado Día Internacional de la Mujer- el debate que despertara los citados contenidos cobró vida nuevamente. No sólo por el evidente asunto de género, sino por el intento de varias activistas de nuevamente definir "mujer es: …”. Bajo esa consigna, muchas expresaron su deslegitimación frente a ciertos comportamientos "tradicionales” de las mujeres, con el intento de posicionar una "mejor forma” de asumir la condición femenina. Entonces, una se pregunta: ¿es posible conceptualizar a un género que representa a millones de diversas mentes, vidas, trayectorias y perspectivas?

Considero que la respuesta es negativa. Y que ahí radica un error que arrastra la corriente política feminista desde que se promoviera como tal, entre las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado. Su intención universalizante del ser mujer, frente a otra concepción también universalizante del ser hombre, es una de las razones por las cuales las tensiones de género siguen vigentes y, en consecuencia, las inequidades que esas han llegado a producir.

Así, definir una sola manera de una "mujer es:…” o un "hombre es:…” fortalece nuevamente los estereotipos de género, aunque tales propuestas se suscriban paradójicamente a lograr lo contrario.

Esta visión pareciera ser un retroceso frente a los importantes antecedentes de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, en relación a la amplitud de los roles de las mujeres, propuestos por autoras como Lou Andrea Salomé, Virginia Woolf o Alma Mahler. Ellas, como muchas otras vanguardistas de su época, no sólo teorizaron y propusieron nuevas alternativas de la condición femenina, sino que sus experiencias de vida fueron una lección misma de una forma más amplia, menos estereotipada y más compleja, de ser mujeres.

La diferencia con otras mentes femeninas de su época, como Malwida von Maysenbuy o Emma Goldman, era que estas últimas intentaban agrupar todas las condiciones de lo femenino en un solo esquema. Mientras que Lou, Virginia y Alma proponían visiones alternativas de la condición femenina, acorde a sus propias particularidades, pero en pro de una visión colectiva más equitativa.

Con un interés similar a éste, mujeres que conformaban parte de la "Crítica Feminista” -a finales de 1970 en Estados Unidos- decidieron separarse de un grupo que veía "todas las teorías como la voz autoritaria del Patriarcado” (J. Todd, 2008), aunque todas pertenecían a la misma corriente. Nuevamente, se planteaba un debate entre una visión crítica pero constructiva en relación a la condición de las mujeres, frente a una postura radicalizada y universalizante de lo femenino y lo masculino.

Esta segunda visión parece dominar las manifestaciones feministas contemporáneas, donde se promueven nomenclaturas particulares y únicas para el ser mujer y el ser hombre. Acción que se asemeja al inicio de las diferenciaciones de género impuestas, amparadas en la condición biológica, pero eternizadas por estructuras sociales y marcos determinados de pensamiento.

Por ello, considero que es importante hablar de Mujere(s) y Hombre(s), en lugar de "Mujer es:..” y "Hombre es:…”. Así, revertir los estereotipos y los roles pre configurados para iniciar una respuesta al largo y difícil conflicto de género que arrastramos.

 

Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista 
en investigación en comunicación. 
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