La Paz, Bolivia

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Guadalupe Peres Cajias
Alias Agatha

Divididos

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"La ‘izquierda victoriosa’ de la década pasada va saliendo cabizbaja del escenario regional, marcada por actos de corrupción y de abuso de poder. Qué pesar que la izquierda nuevamente haya perdido la oportunidad histórica para transformar el continente (…) pero lo más irónico es que están devolviendo el poder a sus contradictores históricos, no por la eficiencia o compromiso de éstos con sus países, sino más bien por la ineficacia de la propia izquierda, su desactualizada ideología y retórica”.

 En diciembre de 2015, la analista Beatriz Miranda publicaba estas líneas en el periódico colombiano El Espectador para expresar una profunda crítica a los gobiernos latinoamericanos autodenominados "de izquierda” o "socialistas”. 

 Hoy, ese análisis cobra aún más pertinencia, dadas las cuestionadas elecciones en Ecuador; la toma del parlamento en Venezuela; el incierto destino de Brasil; la crisis social en Argentina y la vigente polarización en Bolivia frente al liderazgo del actual presidente. En este complejo escenario, la pregunta que toca plantearse es ¿cuáles son las alternativas para superar la crisis política y social que transversaliza al continente, alguna vez esperanzado con la llegada de la "izquierda”? 

 Uno de los factores comunes, en todos los escenarios citados, es la polarización de sus ciudadanos, inspirada por los políticos que los representan. Estamos divididos. Los matices parecen no tener espacio. Ergo, el enfrentamiento se intensifica. Para evitar (o al menos administrar) esto último, considero necesario promover un pluralismo político con base en tres elementos clave: la promoción de espacios de diálogo, la formación de nuevos liderazgos y la consecuente construcción de agrupaciones políticas renovadas, que amplíen y diversifiquen las posibilidades de representación ciudadana.

 El diálogo ha sido uno de los principales ejes de trabajo en las ciencias sociales, particularmente en la comunicación. Su importancia radica en la posibilidad de crear horizontes comunes de trabajo, a partir de las múltiples expresiones de los actores que participan en el mismo. Esto implica promover un entendimiento común para implementar acciones de beneficio colectivo. 

 ¿Cómo lograr esto en el caso de varios países latinoamericanos, donde los medios –espacios claves de mediación- se hallan cada vez más polarizados por un lado o por el otro? 

 En un acto de autorreflexión, quienes tenemos la posibilidad de participar en estos escenarios de información y comunicación deberíamos considerar promover la crítica, pero también el diálogo y la presentación de alternativas. Así, fomentar la formación política renovada y plural en la ciudadanía. 

Al formar nuevos líderes, se podría superar una de las principales consecuencias de los partidos de izquierda en la región: la personalización de la ideología en una sola figura (Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Venezuela; Rafael Correa, en Ecuador; Evo Morales, en Bolivia; "Los Kirchner”, en Argentina; Lula Da Silva y Dilma Rousseff, en Brasil o "Los Castro”, en Cuba).

Esto se ilustra a cabalidad en el caso boliviano, donde la pregunta por "¿quién vendrá después de Evo?” inquieta a los analistas y al entorno de este mandatario. No por nada, la insistencia por transgredir la norma para perpetuarse en el poder. No sólo es soberbia, también es desesperación. No hay una alternativa sólida en las filas del partido que representa. Ni tampoco en "la izquierda” boliviana como tal. No se la construyó. Y esto, intensifica nuestra división. 

 Más aún, porque en la oposición no se visualiza algo diferente. Los líderes son unos cuantos y los de siempre. Representan a un pasado, del cual la sociedad boliviana se despidió al elegir a Evo Morales como su presidente. Entonces, él representaba la renovación, la frescura y la diferencia y, lo que es aún más importante, la diversidad. Por ello, entre otras razones, su popularidad. Hoy, no hay ninguna figura que se asome con tales características. Y ante el vacío de alternativas, se expresa la división radicalizada. 

 Por ello, creo urgente empezar a posicionar nuevos líderes, en Bolivia y en el resto de la dividida América Latina. Sólo así  se podrán ampliar las voces en los diálogos y se logrará renovar la política con agrupaciones que respondan a una ciudadanía que -para bien o para mal- no es la misma que antes de la "ola izquierdista” en América Latina.  


Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
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