La Paz, Bolivia

Sábado 21 de Octubre | 15:30 hs

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Guadalupe Peres Cajias
Alias Agatha

#CuidemosLaCasaComún

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El 20 de enero de 1949, el presidente norteamericano Harry Truman asignó al hemisferio sur la nominación de "área subdesarrollada” para justificar la llegada de los primeros programas de desarrollo a países de América Latina. Desde entonces y hasta ahora  el concepto de desarrollo ha sido ampliamente discutido.

Recientemente  se llegó a la concepción del desarrollo como algo más que una meta por alcanzar para sentirse parte del "primer mundo”; pensarlo como un proceso complejo donde los sujetos sociales y políticos sean actores activos del mismo con un fin específico: mejorar nuestras condiciones de vida.

Pero el debate sigue, pues las condiciones de vida óptimas aún no están plenamente satisfechas y cada vez aparecen nuevos retos. Por ello, fue más que pertinente el "Seminario Internacional de Desarrollo Productivo, Justicia Social y Sostenibilidad Ambiental”, organizado por la Universidad Católica Boliviana. 

El título del encuentro no es casual. Como afirmó Moira Zuazo, una de las expositoras, el debate sobre el desarrollo es complejo pues se sitúa frente a una "crisis multidimensional y diversa”, donde los ámbitos económico, social y natural necesitan convergerse.  

¿Qué hacer al respecto?

Entre las conferencias dictadas en la sesión focalizada en Historia Económica ("¿Por qué estamos donde estamos?”: Economías primario exportadoras), se pudo reconocer cuatro aspectos fundamentales: el desarrollo económico debe dejar de situarse exclusivamente en los recursos naturales; la distribución equitativa del ingreso debe ser parte de los fines de las políticas económicas y sociales; la proyección de estas últimas deben ser a largo plazo; la responsabilidad de un mejor contexto y una óptima calidad de vida es colectiva y multi-actoral. 

Sobre el primer punto, Luis Bértola afirmó que "la riqueza se construye mucho más allá del recurso natural (pues) hay recursos humanos, la innovación, las industrias culturales y la educación” como otras fuentes para mejorar el desarrollo económico. Esta propuesta fue compartida por otro expositor, José Alejandro Peres-Cajías, desde un análisis histórico.  Ambos coincidieron en que el conocimiento es uno de los principales recursos que tienen las sociedades para mejorar sus condiciones de vida. "Transitar de las economías basadas en los recursos naturales a las economías basadas en el conocimiento” sugirió Peres-Cajías.  

Así, se deduce que la educación y la investigación deben ser dos de las principales áreas a ser fomentadas por las políticas sociales y económicas. Experiencias de otros países muestran la posibilidad de movilidad social, a partir de la mejora de las competencias académicas y profesionales en sus ciudadanos. 

Sobre la "Justicia Social” planteada como uno de los ejes del seminario, el doctor Juan Antonio Morales sugirió en pensar las políticas económicas en sintonía con las demandas sociales, donde la distribución equitativa del ingreso pueda ser uno de los horizontes clave. 

En ese sentido, se perfila la necesidad de relacionar a la esfera social con la económica de manera más estrecha, potencializar el "ecosistema económico” en términos de George Gray Molina, otro de los expositores, quien también resaltó un punto transversal en el encuentro: la necesidad de pensar la sostenibilidad. 

Uno de los elementos que aparentemente más ha dañado el crecimiento y consecuente desarrollo de Bolivia ha sido su volatilidad. La visión a corto plazo de las políticas sociales y económicas, así como de la dinámica ciudadana en esos términos (por ejemplo en el mercado laboral) habría repercutido negativamente en el contexto nacional. Esto se podría modificar si se pensara en el sentido inverso. 

Para ello, se sugiere considerar además la sostenibilidad ambiental. Los gráficos mostrados en distintas exposiciones revelan el reloj de tiempo que ha encendido la humanidad, al aprovecharse irresponsablemente de los recursos naturales y del medio ambiente. Un reloj que puede detenerse si el sector público, privado y la sociedad civil en su conjunto actúa al respecto. 

Y esta es la principal conclusión que destaco. La responsabilidad del desarrollo, la justicia social y el cuidado ambiental está en las manos de múltiples actores y es un proceso de acción colectiva que debemos encarar. Como sugiere el eslogan del evento, #CuidemosLaCasaComún.
        
Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
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