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Nada es lo que parece

El genocidio boliviano

El genocidio boliviano
Hace un par de meses, la Alcaldía de La Paz hizo semipúblico un documento de diciembre de 2015 en el que explicó la medición de la calidad educativa en el municipio. Como utilizó la herramienta más reconocida en el mundo para medir las aptitudes de los estudiantes de secundaria -y, con otra herramienta equivalente, evaluó la primaria- los resultados son comparables internacionalmente.

Perú, el país con los peores resultados en la última medición PISA publicada, obtuvo 46% en matemáticas y 48% en lectura (hay que considerar, para una buena comprensión, que la puntuación media entre los 65 países es 62% y que, por tanto, Perú está más o menos 15% por debajo de la media y que el 75% de los estudiantes peruanos no alcanzaron siquiera el nivel 2 de cinco posibles). Desde la perspectiva de PISA, Perú requeriría seis años de escolarización adicional para alcanzar al país con el rendimiento más alto. 

En el municipio de La Paz, los resultados equivalentes -resultados para tercero de secundaria- fueron 17% en matemáticas y 39% en lectura. No me quiero imaginar los resultados si la medición hubiera sido nacional. Y si Usted, apreciado lector, calcula los años de escolarización adicional que requeriría un estudiante paceño para alcanzar a los estudiantes de Shangai, Singapur, Corea del Sur, Suiza, Fin- landia o Japón, estoy seguro que podríamos escribir un guión verdaderamente apocalíptico de la educación boliviana y, por consiguiente, del presente y del futuro de nuestro país.

El Gobierno Municipal ha mantenido un excesivo bajo perfil después de compartir el resultado de la investigación. El Ministro, como es obvio, la ha desautorizado sin argumentos y después se ha callado. Por consiguiente, la pésima educación boliviana continúa siendo un secreto de Estado y, con una irresponsabilidad que demuestra que el Ministerio de Educación es, en verdad, el Ministerio del genocidio, el Estado continuará convirtiendo en zombies a los estudiantes con la terrible complicidad del sindicato de profesores. 

La causa fundamental que explica la calidad educativa es la formación de los maestros. No es la pobreza general de un país, el ingreso económico de los padres, la infraestructura de las escuelas, ni siquiera el diseño curricular. Si los maestros tienen una mala formación y a eso se añade una política de Estado que ha determinado esconder los resultados de todas las investigaciones, padres y madres seguirán viviendo ciegos ante esa esterilización estructural en lo educativo, intelectual y ético de sus hijos.

La Constitución ha determinado la inamovilidad del maestro, la exclusividad de su formación en las ahora llamadas Escuelas Superiores de Formación y el escalafón sólo reconoce a los formados en esas Escuelas de Maestros. Como únicamente los maestros pueden ingresar al servicio en las escuelas fiscales, el sentido primero y último de la Constitución y la ley educativa es la defensa del "derecho” al trabajo de sólo 140 mil ciudadanos que conspiran junto al Estado para proveérselo en beneficio propio. De esta manera, el Ministerio es el autor intelectual del genocidio y el magisterio el autor material. 

Estamos retrocediendo literalmente décadas y perderemos la fuente de nuestra libertad. Porque eso es educación: la formación en derechos, en conciencia crítica, en libertad humana. Y no habrá tea alguna que nos ilumine ni hado propicio en el que fructifique ya libre ya libre este suelo.
 
A no ser, claro, que todas las Alcaldías del país repliquen la investigación de La Paz, se denuncie el genocidio educativo y se arme tal jaleo que el Ministerio tenga que pedir a PISA y a LLECE que vengan y nos evalúen. Y entonces, después del linchamiento moral al Gobierno por millones de padres indignados por la estafa y la conspiración de tantos años, comencemos la construcción de una educación maravillosa.

Guillermo Mariaca es ensayista.
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