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Problemas del gas natural a la vuelta de la esquina

Problemas del gas natural a la vuelta de la esquina
La aguda caída de los precios del crudo ha desviado la atención de la problemática que enfrenta la producción de gas natural, no solamente en Bolivia sino en el exterior.
Si se analizan las variaciones de precios en los últimos meses, especialmente en el Henry Hub, que es un referente en Estados Unidos, se pueden observar variaciones pronunciadas en plazos cortos de tiempo.
 Hace escasas semanas, el precio cayó por debajo de dos dólares/MMBTU (Dólares por Millón de BTU), en una muestra del fondo al que puede llegar. La mayoría de las empresas productoras, por muy eficientes que sean, no pueden operar económicamente con precios tan bajos y no se vislumbra una recuperación apreciable en el corto plazo por la abundancia de gas en todos los mercados y porque se prevé un invierno suave en el hemisferio norte.
 La profusa producción de gas ha impulsado la  búsqueda de mercados con precios más altos en ultramar y con ello se han multiplicado los proyectos de licuefacción para enviarlo en forma líquida (LNG  - Gas Natural Licuado por sus siglas en inglés) al extremo de saturar también este mercado y provocar la caída de sus precios, y la cancelación de varios proyectos.
 Sólo se están construyendo plantas que pueden operar con un punto de equilibrio (break even) de seis a ocho dólares/MMBTU. En Estados Unidos este punto es de 10 dólares/MMBTU y en Australia es de 11 dólares/MMBTU. Así, los precios de LNG asiático cayeron en 67%, de 19,7 dólares/MMBTU a sólo 6,45 dólares/MMBTU en la actualidad. Sin embargo, las perspectivas del gas natural en el balance energético mundial son prometedoras, no sólo por su abundancia, sino por ser menos contaminante que el carbón y el petróleo.
El panorama descrito y su repercusión en el país deberían ser de preocupación, por su peso en las exportaciones y porque se cree equivocadamente que los precios bajos sólo se mantendrán en tanto persista la caída de los precios del petróleo. La crisis que se percibe es mucho más complicada, porque mientras las reservas mundiales de gas están en continua evolución, en Bolivia sucede lo contrario, porque los índices de cálculo de los precios de exportación difícilmente se repetirán en futuros contratos y porque todos los grandes campos productores, excepto Margarita, se encuentran en declinación.
El tema de las reservas es el más grave. La última certificación de reservas a diciembre de 2013 daba un valor de 10,45 TCF’s, a la fecha, y debido a la producción y consumo, estas reservas se han reducido por debajo de 9 TCF’s,  y sólo existen estimaciones, sin certificar, de pequeños descubrimientos que no alcanzan para reponer las reservas consumidas.
 Pero, además, el consumo interno continuará en ascenso debido a nuevos proyectos termoeléctricos, al cambio de matriz energética y a los proyectos de industrialización anunciados.
La única posibilidad de revertir esta tendencia es con nuevas y mayores inversiones en exploración. Por lo tanto, la atención no debería estar dirigida a empresas de servicios petroleros, financieras o de provisión de materiales, como se ha publicitado, sino a empresas que estén dispuestas a invertir en exploración y para esto se tendría que cambiar el marco legal para posibilitar nuevas condiciones de contratación. La Ley de Incentivos, en las actuales condiciones, podría ser insuficiente para superar el rezago de 10 años de bloqueo a las inversiones en el upstream.
 El segundo problema es el de los precios. El segundo trimestre del año en curso, los precios de venta, tanto a Brasil como a Argentina, en promedio, ha estado sólo 9% por debajo de los precios de LNG asiático y el triple de los precios en Estados Unidos, por lo que es impensable que a futuro se vuelvan a firmar contratos tan ventajosos como los actuales. Independientemente de los precios del petróleo, los precios del gas serán bajos en el futuro previsible porque la tendencia es a establecerlos basados en competencia de gas a gas.
La situación se agrava al analizar la declinación de la producción de los grandes campos de gas, como San Alberto o Itau, que tienen una declinación anual mayor al 20%. Por esta razón Repsol va a perforar más pozos en Margarita - Huacaya, un campo destinado a la exportación a Argentina, para garantizar la disponibilidad de gas exportable a Brasil.   
La declaración de que hay países vecinos que quieren comprar gas a ocho dólares /BTU sin indexación al precio del petróleo (Página Siete 12/ 1/ 2015) para el cálculo de precios podría darse en contratos interrumpibles y/o de corto plazo, pero que no deberían despertar mayor entusiasmo porque sólo hay gasoductos de exportación a Argentina y a Brasil.  Si la idea estuviera referida a exportar LNG de la planta de Río Grande, no podría ser tomada como una propuesta seria.

 Hugo del Granado Cosío es experto en hidrocarburos.
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