La Paz, Bolivia

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Bajo la sombra del olivo

El agua en manos del MAS

El agua en manos del MAS
Para los que leen esta columna desde otras ciudades o desde fuera del país, los pongo brevemente en antecedentes: desde hace varios días, 94 barrios de la ciudad de La Paz están sufriendo cortes en el servicio de agua potable.

No vaya usted a pensar que se trata de cortes esporádicos en horarios nocturnos, por razones de mantenimiento, como podría ocurrir en alguna circunstancia excepcional en cualquier ciudad del mundo. No señor, estamos hablando de que cientos de miles de personas están siendo privadas de un derecho elemental y fundamental, con una intensidad absolutamente brutal. El cronograma indefinido de cortes contempla la interrupción del servicio durante 48 horas continuas, la reposición durante 24 horas y el corte nuevamente durante otras 48 horas, así sucesivamente.

Más allá de las espantosas incomodidades que esta agresión implica, el daño que el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales le está infringiendo a muchísima gente es de verdad muy serio. Negocios e industrias cerrados dos tercios de la semana (lavanderías de ropa, lavado de autos, etcétera) y otros produciendo a media máquina, entre muchas otras víctimas que no comen si no trabajan el día.

Nótese la diferencia: una cosa es que conviertan tu casa en una caca y otra, mucho más grave, que te caguen la vida, como lo están haciendo con un montón de ciudadanos.

Lo he dicho claramente y lo repito sin matices: lo que nos están haciendo no es a causa de la falta de lluvias o del cambio climático; la responsabilidad y culpa la tiene el partido de gobierno que, al igual que otras reparticiones, convirtió a EPSAS en un nido de ineficiencia, ineptitud y corrupción.

Sencillamente no hicieron su trabajo y, por consiguiente, no previeron ni tomaron las previsiones que pudieron haber evitado que las cosas lleguen a este punto. Y, como si fuera poco, tuvieron la sinvergüenzura y el descaro de tratar de culpar a la población. Unos imbéciles tomándonos a todos por imbéciles, ¿puede haber algo peor?

Pues sí, en este caso La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua Potable y Saneamiento (AAPS) y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua Potable, que miraron de palco o ni se enteraron de que todo se estaba yendo al carajo, y ahora piensan que nos van a contentar con una multa a EPSAS, que además tendremos que pagar nosotros mismos, con nuestros impuestos. Todos unos inútiles, todos masistas. Echaron a dos de ellos, pero a la M   inistra a cargo ni le llamaron la atención.

Pero ojo, esta es solamente una muestra de los daños permanentes que el MAS le dejará al país y que tendremos que pagar durante muchos años, después de que sean desalojados del Gobierno, en las elecciones del 2019 (estén listos o no).

No solamente desperdiciaron la década de oro que les tocó y que podía haber cambiado al país para siempre, sino que, en la borrachera de la plata fácil y el poder, manejaron el Estado igual que el agua de la ciudad de La Paz; es decir de manera errática, improvisada e irresponsable.

Si no pudieron ni siquiera cuidar las reservas de gas natural, la gallina de huevos de oro que heredaron y que les permitió el derroche sin límites, pues prepárense para sufrir las consecuencias de la enorme colección de proyectos y políticas que han manejado con los pies, y que ya ahorita se están cayendo a pedazos.

El último capítulo de esta historia de horror lo protagonizó el propio Morales, declarando que los proyectos, como la represa del Bala, se los hace para garantizar el suministro de agua a La Paz; sin duda, uno de los peores embustes de los 10 años de impostura masista. Una mentira de esa magnitud no admite disculpas.

Ilya Fortún es comunicador social.
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