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Bajo la sombra del olivo

Las siete perlitas del Gobierno en la semana

Las siete perlitas del Gobierno en la semana
¿Se supone que los ciudadanos deberíamos temblar de miedo con cada arremetida autoritaria del Gobierno y, por lo tanto, dejar de pensar y de opinar? Digo esto porque flota en el aire político un tufillo de intolerancia creciente, que parece apuntar al silenciamiento definitivo de la sociedad civil.

Ya no puedes decir ni pío sin que te salten al cuello, acusándote de conspirador, traidor a la patria, vendido, discriminador y sin que comiencen, inmediatamente, a revisar el Código Penal para ver qué figura pueden forzar para sentarte la mano.

Los bolivianos no habíamos vivido nada ni remotamente parecido a esto en ninguno de los gobiernos del periodo democrático más prolongado de nuestra historia; hagamos un poco de memoria y veremos que ni en los momentos de mayor tensión social, nunca vimos rasgos tan intolerantes y tan autoritarios.

Cada día que pasa, el tono de la prepotencia es peor y, como es lógico, la consistencia y la seriedad de los ataques, y las acusaciones es menor. El problema es que como el tono ha ido creciendo de a poco, uno no se da cuenta realmente del grado al que han llegado las cosas, hasta que te sacudes un poco la cabeza y te das cuenta que no te sentías así desde la época de los milicos.

Basta con hacer el ejercicio de recordar nomás las barbaridades que hemos escuchado la última semana para darnos cuenta del grado de esquizofrenia política que sufre el Gobierno.

La brutal pelea del Gobierno con una de sus facciones cogobernantes, que derivó en el macabro asesinato de uno de los hombres del Presidente, es, según el Ministro de Gobierno, de exclusiva responsabilidad de los medios de comunicación y de la oposición.

Siguiendo la línea de amenaza del Vicepresidente, la Viceministra de Medio Ambiente nos advierte que no se nos ocurra decir nada más en relación con  las represas del Bala y del Chepete, porque todo lo que digamos será una mentira, hasta que el Gobierno no determine cuál es la verdad oficial y absoluta.

Los ministros de Transparencia y de Defensa, en vez de hacer el trabajo por el que les pagamos, presentan en dos libros la verdad definitiva y oficial del Caso Zapata que permitirá desconocer y anular políticamente los resultados de toda una elección.

La Ministra de Comunicación enjuicia en masa a dirigentes de la oposición y les promete cárcel, y castigo porque dice que se siente discriminada por las alusiones y las burlas a sus sombreros.

El Ministro de la Presidencia se refiere a los periodistas como "bufones a sueldo” que buscan dañar a Evo Morales para cobrar un "plato de lentejas” de la Embajada de Estados Unidos.

El Ministro de Defensa responde a las denuncias sobre irregularidades en su Libreta de Servicio Militar llamando "infeliz”, "cobarde” y "llunk’u” de la Embajada de los Estados Unidos al diputado denunciante.

El Presidente nos llama antipatriotas a los usuarios de Viva y Tigo y amenaza con que revisará nuestros teléfonos para ver quién es el que no está apoyando el crecimiento económico del país al no usar ENTEL.

Siete perlitas como éstas, en una semana, no están nada mal, ¿verdad?

Si alguien todavía dudaba de que después de la derrota del 21F vendría un coletazo autoritario, pues ahí tiene la respuesta. Pero, ojo, estamos justamente frente a eso, a la respuesta a la derrota de un Gobierno atemorizado, acorralado y agotado. Una respuesta violenta y amenazante que, lejos de atemorizarnos y acallarnos, nos afirma en la defensa de nuestros derechos ciudadanos.
 
Ilya Fortún es comunicador social.
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