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Bajo la sombra del olivo

Mensaje y gabinete, a cuál peor

Mensaje y gabinete, a cuál peor
El mensaje presidencial y el cambio de gabinete  fueron el castigo para opas que no escapamos de la ciudad aprovechando el feriado que pretende competir con la verdadera fiesta patria del 6 de agosto.

Pero los que se llevaron la peor parte fueron sin duda los pobres senadores, diputados e invitados especiales a la sesión del Congreso; los oficialistas tuvieron que fingir cara de interés y además aplaudir a cada rato porque, al final, esa parece ser su única pega, pero los opositores terminaron atrapados en una trampa mortal de más de cinco horas. Los compadezco. Entre tantos actos de acoso y ataque político que hemos visto durante estos años, éste ha debido ser de los peores.

Siguiendo con el tema del mensaje, me pregunto cómo es que el Presidente, que siempre está viendo conspiraciones internas, no sospecha de un complot por parte de quienes le aconsejan mandarse esos discursos.

Quien sea el que insiste en que Morales se ase a fuego lento con esas intervenciones  contraproducentes, debería ser declarado traidor y agente del imperialismo.Alguien tiene que explicarle a Morales que los discursos maratónicos solían funcionar solamente cuando son pronunciados por grandes oradores como Fidel Castro o Hugo Chávez, maestros de la retórica y del uso del lenguaje.

Este obviamente no es el caso del Presidente que, por mucho que lo intente año tras año, no logra emular a sus ídolos, y termina inmerso en una penosa lectura de cifras en la que cada cinco minutos confunde miles con millones y con cientos de millones; me dirá usted, con total razón, que el daño a su imagen no es muy grande, en la medida en que nadie lo ve.

La comparación de 180 años de historia versus sus 11 años de gobierno fue absurda y arbitraria, pero ya que le gustan tanto las comparaciones, hubiera sido lindo que hiciera también  una entre los diez primeros años con un precio de las materias primas por las nubes, y el último año, ¿no ve?

En torno al gabinete, habrá que decir primero que estuvo muy acorde a la fecha: un gabinete de Alasita  en el que resaltaron las salidas, pero no las entradas. Causó impacto la salida de Quintana y Choquehuanca, pero ¿usted recuerda hoy quiénes los reemplazaron?

Se trata de un gabinete  que no satisface las necesidades de nadie. El país necesitaba un gabinete técnico, con un muy alto perfil de gestión para hacerle frente a la crisis y para arreglar los estragos de una década de "le meto nomás”; y Morales necesitaba un gabinete político muy fuerte para impulsar lo único que le quita el sueño: su reelección.

Y no fue ni chicha ni limonada. En lo político es un gabinete más débil, porque se reemplazó a pesos pesados con pesos welter. El retorno de gente como San Miguel, Rada o el mismo Moldiz, le hubiera dado quién sabe un matiz distinto; la única incorporación más o menos importante es la de Héctor Arce, que seguramente terminará de ajustar las clavijas del Poder Judicial  para la persecución de opositores.

En lo económico creo que realmente tenían ganas de subirle el nivel a la cosa, pero nadie serio les aceptó el ofrecimiento  y tuvieron que volver a la fórmula de ministritos de Alasita  con calibre de directores, que aprovechan agradecidos la oportunidad de foguearse profesionalmente nada menos que en el gabinete.

En fin, un gabinete flojo que lo único que expresa son las tensiones y los reacomodos políticos internos, en los que todo el terreno perdido por Choquehuanca  parece haber sido copado por García Linera.
Esito sería.

 Ilya Fortún es comunicador social.
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