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Bajo la sombra del olivo

Decide una vez más

Decide una vez más
 Si has decidido ir a la concentración conmemorativa de la victoria del NO el 21F, seguramente coincides conmigo en que hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones y hacer ciertas cosas para trazar una línea que nadie tiene derecho a transgredir.

Si has decidido sumarte a la plaza por primera vez en tu vida, o después de 35 años de aquel glorioso "El hambre no espera, todos a San Francisco” que parió nuestra democracia, debe ser porque también piensas que las circunstancias a veces te piden que hagas cosas que no acostumbras hacer, pero que son imprescindibles.

Si has decidido tomarte la molestia de pegarte un viaje de 45 minutos hasta el centro y tener además que caminar para emprender el camino de regreso a casa, estarás de acuerdo conmigo en que no hay desidia o flojera en el mundo que justifique que te quiten tu voz y tu voto, porque sabes que si no has dejado de ser un ciudadano que importa, y te han convertido en una ficha desechable.

Si has decidido que tu presencia debe simbolizar la defensa de la democracia querrá decir entonces que compartes conmigo la preocupación de que ya se han sumado demasiados abusos y que han confundido tu tolerancia con cojudez.

Si piensas que hoy nadie te está representando y defendiendo de la manera en que tú esperas, y mereces, pues estás en sintonía con miles de ciudadanos que creen que no deben dejar pasar la oportunidad de ser el protagonista de un acto que no tiene nada que ver con la política tradicional, y que más bien pretende ser una fiesta ciudadana, diversa y plural, como es la sociedad misma.

Si votaste por el SÍ hace un año, pero crees que Evo Morales ha hecho muy mal en anular toda una elección porque el resultado no le favoreció, pues déjame decirte que también te sentirás a gusto en la concentración, porque no es una manifestación en contra de nadie, sino a favor de nuestros derechos constitucionales.

Si crees que es mentira que Gabriela Zapata era la novia del Presidente, si crees que es mentira que vivía como multimillonaria sin profesión u oficio conocido y que hasta hoy vive una vida de privilegios en la cárcel; si crees que es mentira que ella, él, y todos los ministros nos informaron que hubo un hijo de aquella relación; si crees que es mentira que ella, desde la CAMC, tuvo algo que ver para que consiguieran contratos por quinientos millones de dólares, pues entonces tendrás las mismas ganas que yo de decir públicamente que no le encuentras ni pies ni cabeza a esta historia oficial de la supuesta mentira.

Si crees que puede haber violencia, no temas ni te desanimes porque cualquier provocación será respondida con una actitud pacífica colectiva, porque el oficialismo no está en condiciones políticas de cometer otro error que le costaría muy caro y porque ya han anunciado que harán sus manifestaciones otro día, y en otro lugar.

Si tienes dudas acerca de cuánto pueden servir realmente estos esfuerzos colectivos para cambiar las cosas, fíjate lo que ha ocurrido y lo que está ocurriendo en muchos países en los que la ciudadanía, movilizada espontáneamente, ha conseguido modificar la correlación de fuerzas políticas. Y decide ir.

Y si finalmente crees que nada de esto vale la pena, sé consecuente con la inacción y la apatía, y resígnate a que el poder se apropie definitivamente de tu voz y de tu voto. Pero aún así, no olvides que la pelota está en nuestra cancha y que los ciudadanos siempre tendremos la última palabra, pues nos asiste la verdad, y la espontaneidad. 

Ilya Fortún es comunicador social.
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