La Paz, Bolivia

Miércoles 29 de Marzo | 01:17 hs

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Bajo la sombra del olivo

La derrota del MAS en las calles

La derrota del MAS en las calles
 Evo Morales y el MAS han sido derrotados una vez más por los ciudadanos. Hace un año los derrotamos en las urnas y anteayer los derrotamos políticamente en las calles.

En todo el país la gente salió a las calles masivamente y en La Paz la concentración en San Francisco fue gigantesca en todo sentido. El mérito de aquella multitud, calculada en alrededor de 50.000 personas, radica, entre otros, en que no fueron "sacados” por nadie a marchar. 

Allí no hubo memorándums, allí no hubo fichas de asistencia, ni refrigerios, ni instrucciones, ni amenazas de despido en caso de inasistencia; a San Francisco fue la gente por pura convicción, espíritu democrático y conciencia ciudadana. 

Si en términos cuantitativos fuimos cinco veces más que la tropa de amarrahuatos y mamones a sueldo que acarrearon a la plaza del estadio, en Miraflores, en términos cualitativos, fuimos 100 veces más porque nadie nos obligó a ir y porque fuimos pese a las amenazas, a los amedrentamientos y a la violencia entre masistas, que convirtió a la ciudad en un campo de batalla un día antes de la convocatoria.

La gente definitivamente le perdió el miedo a este gobierno de abusivos y matones,  y ese es un rasgo que seguramente marcará los acontecimientos de aquí en adelante; probablemente faltaba una gotita para que el vaso rebalse, y por ello va un agradecimiento especial a Jimmy Iturri y a ATB, que con el insultante bodrio de la Zapata, el domingo por la noche, terminaron de desencadenar la indignación de la gente. No todo hubiera salido tan perfecto sin ese aporte.

La prueba más fehaciente de esta pérdida de miedo se vio también en el centro paceño en horas de la mañana, cuando las columnas de funcionarios masistas se dirigían hacia Miraflores y fueron abucheados, en un interminable callejón oscuro, por miles de transeúntes. Ver a los acarreados marchar avergonzados y con la cabeza gacha fue, sin duda, un espectáculo sin precio.

En San Francisco tuvimos la valiosa oportunidad de escuchar la voz de muchos ciudadanos que representaron la diversidad y la pluralidad de colectivos, y organizaciones que, además de votar y movilizarse cuando hace falta, tienen mucho que decir. 

La nota fea la pusieron los medios de comunicación que, lejos de reflejar lo sucedido, apostaron por la imagen de una polarización y un empate entre los que creemos en la legalidad y los que quieren vulnerarla otra vez. Un curioso empate zanjado en una elección, en las calles y en encuestas, que reflejan que más de dos tercios de la población están en desacuerdo.

En fin, hubiera sido bueno que los canales le pusieran a la cobertura de la movilización ciudadana el mismo entusiasmo que le pusieron en entrevistar hasta el cansancio al jefe de un partido político, a quien hicieron aparecer como principal protagonista.

Eso me lleva a referirme a la relación entre la ciudadanía organizada y los partidos políticos; anteayer se vio que los partidos llevaron gente a la concentración y ayudaron a sumar.

Pese a que mucha gente presente manifestó su rechazo cuando estos grupos llegaron, la cosa no pasó a mayores y todos quisimos entender que en la lucha por la recuperación de nuestras garantías constitucionales estamos todos frente al Gobierno, y debemos sumar.

Más allá de eso, sería importante que los partidos aprovechen estas oportunidades para comprender que la energía social no está pasando por su representación, que para reparar su extravío requieren de cambios profundísimos y que no se puede pensar en el futuro sin la búsqueda honesta y novedosa de visiones, y entendimientos con grupos ciudadanos, intelectuales y organizaciones.

Eso sí sería una novedad que dé a pensar en el 22F.  

Ilya Fortún es comunicador social.
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