La Paz, Bolivia

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Ilya Fortún
#VerdadesSinFiltro

El delito sindicalizado

El delito sindicalizado
Pocas cosas deben ser tan dañinas para una sociedad  como un sindicato defendiendo delitos. El hecho de utilizar la organización gremial para defender atropellos y prácticas ilegales es una monstruosidad que atenta no solamente  contra las partes en conflicto, sino que nos jode a todos, porque pone en entredicho un montón de cosas que son fundamentales para la convivencia social y la construcción de ciudadanía.

La figura de un gremio organizado ejerciendo agresiones y matonaje en contra de la población, a base de una agenda, no de reivindicaciones, sino de abusos contra la ley y el interés común, nos perturba y nos desencaja, pero también nos hace poner en duda la legitimidad de instancias de organización que han jugado un papel esencial en nuestra historia.

El sindicato, la junta, la agrupación ciudadana, la organización social y otras formas de representación  han sabido asumir heróicamente la defensa de las causas más justas de nuestra rica historia social; pero hoy la institución sindical está siendo basureada como mera fuerza de choque y de chantaje.  

Por eso es que el paro del transporte de ayer en La Paz ha sido tan indignante y aberrante para todos los que no estamos afiliados a un sindicato de minibuseros o trufistas.

Los choferes habían acordado con la Alcaldía un incremento de las tarifas, sujeto a un compromiso de mejoras en el servicio, que nunca se cumplió. Y resulta que el motivo del paro son las sanciones que se les han aplicado justamente por no cumplir con un compromiso que no es otro que dar un servicio mínimamente decente y respetuoso a los usuarios.

La capacidad sindical no funcionó para cumplir con el cumplimiento de una normativa razonable y necesaria desde cualquier punto de vista, pero sí funcionó a la perfección para el bloqueo, el chicoteo y el más vergonzoso vandalismo, a la luz del día y ante la pasiva complicidad de la Policía.

Y el Gobierno se ha deschapado rápidamente celebrando "la contundencia” del paro, pensando seguramente que con esta maniobra política enfrentará a la ciudadanía con la Alcaldía; ésta es otra muestra de que hace mucho tiempo que no entienden nada.

No entienden obviamente que ésta  es una lucha entre la mafia transportista y el resto de los paceños, y que la insidia y la cizaña del Gobierno no hacen otra cosa que ponernos en apronte y acrecentar nuestro repudio a sus jugadas políticas.

Si la idea era debilitar al alcalde Revilla, en realidad lo están fortaleciendo porque con esto la mayoría de la ciudadanía le ha ratificado su apoyo para que no se deje torcer el brazo frente a los transportistas en esta larga y penosa pulseta azuzada por el MAS.

El paro ha puesto, además, nuevamente en relieve la importancia del sistema público de transporte (el PumaKatari) que es, sin duda, el principal acierto de la gestión de Revilla.

Con esta nueva agresión a los paceños, de un lado quedan el Gobierno y los pseudo sindicatos instrumentalizados políticamente en función a prebendas y tajadas de poder, y, en el otro, la Alcaldía y la ciudadanía de a pie, dispuesta a no ceder a los abusos de la dictadura sindical.

A esto se suma, además, la placentera experiencia de un día, que nos ha mostrado cómo será nuestra ciudad cuando haya muchos más Pumas y muchos menos minubuses.

En suma, un tiro por la culata para el Gobierno y sus aliados de turno. 

Ilya Fortún es comunicador social.
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