La Paz, Bolivia

Lunes 23 de Octubre | 13:18 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Ilya Fortún
# VerdadesSinFiltro

El inexorable suicidio del MAS

El inexorable suicidio del MAS
 Los cínicos y profesionales de la política viven en un mundo que se rige exclusivamente por dos premisas: la primera es alcanzar el poder y la segunda es conservarlo. Para ellos, la política comienza y termina allí; no pueden entenderla ni pueden explicarla de otra manera.

En esa lógica el poder no es un medio (el maravilloso instrumento del poder, decía Paz Estenssoro), sino es un fin en sí mismo; no es una herramienta que sirve para realizar un proyecto político, sino una condición imprescindible para vivir y subsistir, en la política y, de la política.

El poder, entendido y ejercido de esa manera, siempre ha sido, es y será esa terrible pócima con la que te has convertido en un ser supremo, y con la que terminas suicidándote. Es el instrumento convertido en un arma, con la que debes aniquilar a quien se interponga en tu camino  y con la que acabarás quitándote la propia vida.

El viejo cuento de la adicción al poder se repite una y mil veces en la historia, y hoy lo estamos presenciando y sufriendo, en vivo y en directo, con Evo Morales y el MAS. Este gobierno, que tuvo todo a su alcance para hacer las cosas de manera diferente, agoniza tristemente en la espiral del poder.

Todo lo que piensan, todo lo que dicen y todo lo que hacen es en función a mantenerse en el poder. En él se han enajenado y, por lo tanto, son incapaces siquiera de imaginar un futuro en el que dejen de detentarlo.

Allí, dentro del poder, unos seguramente deben estar convencidos de que son los predestinados de la historia y que esa condición divina los coloca por encima del bien, del mal y, por supuesto, por encima de la ley.

Otros, más pragmáticos, simplemente querrán conservar los inmensos privilegios de todo tipo que les ha conseguido el poder y beber hasta la última gota de esas mieles.

Pero la mayoría de ellos, sino todos, saben que no les queda otra que forzar su permanencia en el poder a como dé lugar, porque cuando ya no estén allí, tendrán que rendir cuentas de sus excesos y de la discrecionalidad con la que manejaron las cosas.

Solamente así se puede explicar la actitud suicida de huir hacia adelante en el callejón sin salida en el que se han entrampado.

El tema de la elección de magistrados es un claro ejemplo de lo que digo. Saben que la crisis de la justicia es profunda y saben que su transformación debe pasar, entre otras cosas, por dotarla de operadores idóneos e independientes, a través de un acuerdo nacional.

Y, sin embargo, han optado nuevamente por un mecanismo de selección y elección que no cambie nada, y que les permita seguir controlando los principales órganos judiciales, para asegurarles impunidad y para conseguir la repostulación de Morales.

El primer resultado de esta nueva maniobra para desconocer los resultados del 21F será otra derrota electoral del Gobierno frente a la movilización cívica que rechazará las listas de candidatos seleccionados por el rodillo masista en el Congreso.

Van a repetir la historia de octubre del 2011, imponiendo a la mala a unos magistrados serviles y funcionales al poder, que luego pagarán su elección viabilizando a través de alguna triquiñuela legal la repostulación de Morales, pues saben también que repitiendo el referendo del 21F perderían nuevamente y esta vez de forma abrumadora.

Lo mismo están haciendo con los tribunales electorales, porque saben que en el futuro inmediato no podrán ganar ninguna elección limpiamente.

Un plan perfecto e imbatible, me dirá usted, si no fuera porque el desgaste acumulado de esta escalada de maniobras totalitarias les ha quitado toda la legitimidad y el respeto de una ciudadanía históricamente rebelde que, más temprano que tarde, les pondrá el freno definitivo, por las buenas o por las malas.

El poder y su ilusión de eterna inmunidad  te permiten todo, pero la gente no.

Ilya Fortún es comunicador social.
673
29

También te puede interesar: