La Paz, Bolivia

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Ilya Fortún
# VerdadesSinFiltro

Pasito a pasito

Pasito a pasito
Para los que cansados de tanta porquería se perdieron el quilombo gubernamental de la semana, los pongo rápidamente en contexto: el célebre Viceministerio de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción está procesando penalmente a Pablo Solón, exembajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, y a Rafael Archondo, quien lo sucedió en funciones.

A Solón lo acusan por nombramientos ilegales e incumplimiento de deberes y a Archondo lo acusan también por incumplimiento de deberes y, además, por anticipación y prolongación de funciones.

Para más contexto, le aviso que ambos fueron funcionarios del gobierno del MAS y ambos dejaron sus puestos, y se distanciaron del Gobierno por razones ideológicas y de principios. Es decir, ambos han cometido el pecado de la disidencia política.

Para que tenga la figura más clara, le cuento que Solón fue y es un respetado activista que tuvo una posición muy crítica frente al Gobierno en relación con el TIPNIS, y actualmente es una persona clave en la defensa medioambiental frente a los proyectos del Chepete y El Bala.

Archondo, por su parte, tuvo la osadía de sugerir públicamente en una columna que el tercer intento de reelección de Morales era nocivo para la democracia y que Choquehuanca podía ser un buen sucesor. Además, cometió el imperdonable delito de dirigir, con gran profesionalismo y entereza la Agencia de Noticias Fides, destacado medio del "Cártel de la mentira”.

Está claro en primera instancia que el régimen de Morales ha decidido sentarles la mano a dos ciudadanos a los que considera como piedras en el zapato, sobre todo a Solón, en momentos en los que intenta reactivar el proyecto de la carretera sobre el TIPNIS y justificar el monstruoso, y deficitario proyecto de la represa del Chepete.

Pero, personalmente, creo que la señal no está dirigida únicamente a ellos dos. Me da la impresión de que éste es también un fuerte mensaje interno a todos los miembros del Gobierno. 

Con esta brutal acción, el poder les dice a todos los propios que será implacable con todos los que se atrevan a abandonar el barco en este último trecho hacia el abismo. Con esta acción penal, el régimen les recuerda a sus acólitos que el más peligroso y despreciable no es el opositor de la derecha, sino el que estuvo adentro y luego los abandonó, y que con ellos no habrá clemencia.

Este es el reflejo primitivo de un gobierno que ha entrado al terreno de los huecos y las grietas, que sufre tensiones y nerviosismos crecientes, y que corcovea sin reparar en formas ni en consecuencias.

Asumo también que los movimientos sísmicos internos, derivados de las salidas de gente como Quintana, Choquehuanca y el mismo Arce, han debido dejar a muchos desplazados y descontentos que comienzan a mostrar las garras, que amenazan con delaciones intestinas y que, incluso, filtran ya información a la oposición para el destape de los escándalos que nos inundan cada semana.

La falta de recursos suficientes para contentar, como solían hacerlo, a toda la legión de amarrahuatos es seguramente también un factor que dificulta el control del rebaño y que llama a tomar este tipo de medidas preventivas.

Finalmente, no puedo dejar de expresar mi asombro e indignación por esta burda persecución a dos personas por supuestas y dudosas faltas administrativas, mientras el país se hunde en el lodo de la más horrorosa corrupción jamás vista. Imagínense qué pasaría si a ellos se los midiese con la misma vara.   

Esto va, como la canción, pasito a pasito del autoritarismo light a la dictadura.

Ilya Fortún es comunicador social.
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