La Paz, Bolivia

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Ilya Fortún
#VerdadesSinFiltro

Me alegra haberme equivocado

Me alegra haberme equivocado
A veces da gusto equivocarse. Lo digo en este caso porque estaba persuadido de que el Gobierno iba a inventar alguna cosita para suspender nuevamente las elecciones judiciales; afortunadamente, todo indica que me equivoqué en mi pronóstico, y le van a meter nomás.

Un momentito. No vaya usted a creer ni remotamente que me alegro, porque le atribuya algún valor democrático, político o institucional a la tal elección judicial. Todo lo contrario: creo más bien que se trata de un vil engaño, comprobadamente fallido por su naturaleza  misma y por la mala fe del Movimiento al Socialismo y su jefe, que en realidad nunca la concibieron como un instrumento para mejorar la calidad de la perversa justicia boliviana.

Me alegro en realidad, y lo digo con absoluta franqueza, porque pienso que la decisión de ir adelante con estas elecciones es otro gran error político del Gobierno y, ante la falta de aciertos de la oposición, me tengo que contentar nomás con los desaciertos del Gobierno.

Yo, si hubiera estado en sus zapatos, no hubiera insistido ni loco en hacerlas en las actuales circunstancias, porque obviamente se van a convertir en un  nuevo plebiscito, del que saldrán muy mal parados. Bueno, mal parados, pero con tribunales amarrahuatos a disposición, podrá decirme usted.

Y puede que tenga algo de razón, pero no podemos dejar de considerar que cuando se dispone del control absoluto de todos los poderes del Estado y cuando se carece de ética y de escrúpulos, no es difícil encontrar la manera de mantener el control político de la justicia, sin tener que recurrir otra vez a una fantochada electoral tan costosa, no solamente en términos económicos, sino también políticos.

Pero parece que los he sobreestimado nuevamente en su capacidad política, que se ha convertido nada más que en necesidad política. Necesitan desesperadamente el control de los principales tribunales de justicia, porque sin ellos no podrán consumar la voluntad de quedarse en el poder contra lo que manda la constitución y contra la voluntad de la gente, expresada el 21F.

Los necesitan indispensablemente y para darle a la cosa un pequeño barniz de legitimidad con una elección (aunque sea trucha), están dispuestos a pagar el precio.

Lo que probablemente no han calculado bien, es que el precio va a ser descomunal; si la primera vez, hace seis años, la inmensa mayoría de los bolivianos no estuvimos dispuestos a tragarnos el cuento de las judiciales, habiendo comprobado además el fracaso de sus resultados, obviamente tampoco lo haremos esta vez.

El precio que pagarán para seguir manipulando la justicia y garantizar la repostulación de Morales será una vergüenza mayor a la del 2011, cuando la suma de votos blancos y nulos alcanzó el 60% de los votos. 

Esta vez será un 80% de la gente la que podrá manifestar no solamente su rechazo a los empleados del MAS que figuran en las listas de candidatos, sino también su rechazo al abuso, a la corrupción y a la incompetencia. 

Van a tener que tragarse una nueva derrota electoral, esta vez con tintes de verdadera paliza, que va a confirmar el tremendo desgaste y la tendencia dereciente del Gobierno, del MAS y de Morales, todo sea por una nueva colección de amarrahuatos dispuestos a legalizar su atornillamiento en el poder. Este va a ser un plebiscito que nos va a mostrar en qué condiciones están, y lo que les espera por delante.

Ya nada les sale gratis como solía ocurrir, y esas, son buenas noticias.

Ilya Fortún es comunicador social.
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