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Serotonina

¿Un gobierno enfermo?

¿Un gobierno enfermo?
Héctor Rodríguez Cruz  (2015), al realizar una evaluación del Gobierno dominicano, indicaba 10 síntomas de un gobierno enfermo. Aunque República Dominicana está a más de  2.000 kilómetros de distancia de Bolivia, pongo a su consideración estos síntomas para que usted mismo evalúe y diga si tenemos o no un gobierno enfermo:

 1.  Cáncer.  Con metástasis. Eso es la corrupción, un verdadero cáncer social. La corrupción tolerada, fomentada y legitimada por el Gobierno ha convertido el erario público en un botín de los gobernantes. La impunidad de los que hacen suyos y dilapidan los fondos del Estado, y otras podredumbres, está  a la vista de todos. La transparencia y la rendición de cuentas por parte del Gobierno son discursos vacíos. Como lo son los ministerios y comisiones de ética gubernamental.

2. Esquizofrenia. Se considera un trastorno mental crónico que consiste fundamentalmente en oír, ver o sentir cosas que no existen, en tener creencias erróneas, ideas delirantes, conversaciones incoherentes, encerrarse en sí mismo y presentar dificultad para tener conductas dirigidas a metas significativas.  Perfil exacto del Gobierno actual, que camina por rutas diferentes de las necesidades y al sentir de los ciudadanos; dice que resuelve lo que permanece irresuelto, que tiene un discurso alejado de la realidad del país. Que alucina con la perpetuidad en el poder.
 
Que fomenta una democracia esquizofrénica, confundida, diezmada y sobornada.

3.   Despersonalización.    La despersonalización es una alteración de la percepción  o de la experiencia de uno mismo, es la sensación de que el mundo ha cambiado y se ha hecho menos real. "Es ser diferente a lo que uno debe ser”.  Precisamente, este Gobierno se ha despersonalizado crónicamente en la medida que se ha alejado y ha renegado de los principios y fundamentos ético-políticos que lo llevaron al poder.

4. Narcisismo. Los miembros de este Gobierno pagan para contemplar su rostro todos los días en las primeras planas de los periódicos y en la televisión. No ha de extrañar, por tanto, el aumento desbordante del gasto del Gobierno central en propaganda y publicidad. Cientos de comunicadores y "programeros” convertidos en eco del narcisismo gubernamental. Marketing gubernamental financiado con el dinero del pueblo.

5.  Sordera y ceguera.  El Gobierno actual no oye ni ve los problemas de los ciudadanos. Ahí están los casos de la depredación de los recursos naturales, la demanda de aumento de salario por parte de maestros, médicos y profesionales de la salud, los jubilados y los trabajadores, el aumento del presupuesto del sector salud.   Ahí están los hospitales que no funcionan, la falta de agua en barrios y comunidades, la quiebra de agricultores y ganaderos.  Y muchos problemas importantes, que el Gobierno los considera de otros y alejados de sus prioridades.

6.  Populismo.   El corte populista de este Gobierno queda claramente puesto de manifiesto en su afán asistencialista para captar votos. Está cerca del pueblo cuando decide estarlo y no cuando el pueblo lo reclama. Está cerca del pueblo "para la foto” pero alejado del mismo cuando se trata de respetar sus derechos y reconocer y atender sus demandas y necesidades. Hace alarde de un amplio gasto social que no pasa de ser una transferencia condicionada de dinero que le genera beneficio en términos de apoyo político.

7. Mercantilismo electoral.   El Gobierno no sólo ha emprendido una ambiciosa compra de partidos y movimientos políticos y un reparto de cuotas de poder como "avance a cuenta” por lealtades electorales, sino al mismo tiempo está deteriorando y enrareciendo el clima democrático y debilitando el sistema de partidos políticos y el equilibrio político que genera el ejercicio de la oposición política. Con "el clientelismo de las cúpulas” se diezma la democracia interna del propio partido y la participación de las bases de los partidos cooptados o asociados por conveniencias económicas de su dirigencia.

8.  Apatía cultural. Este Gobierno ha abandonado la cultura. Ha sido incapaz de cuestionar, evaluar y enmendar su deficitario apoyo al verdadero desarrollo de la cultura. 

9. Nacionalismo patológico. El Gobierno procura obtener una rentabilidad electoral valiéndose de una manipulación bien orquestada del sentimiento nacional, acentuando el sentimiento de que la patria debe ser defendida "de los de afuera”, olvidando defenderla de "los de adentro”, de los que están vendiendo la patria a pedazos, entre los cuales se encuentra el Gobierno mismo.

10. Anomia.  Incapaz de lograr un orden basado en el respeto a los derechos democráticos y a las instituciones democráticas. O en lo económico, lo ecológico, lo político y lo social, el Gobierno ha generado un conjunto social que nos está convirtiendo en un país al margen de la ley, inseguro y poco promisorio.

En Bolivia, grandes segmentos de la población sin agua potable y el Gobierno sigue con gastos fastuosos, asalto al erario público, persecución a los críticos al régimen y gastando en circos, como el Dakar, para que las masas se adormilen. Pero parece que ya no les alcanza, o usted, ¿cree que los 10 síntomas no le son aplicables y que todo lo que vivimos sólo es un mal momento?


Ivan Arias Durán es ciudadano de la República Plurinacional de Bolivia.
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