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Iván Arias
Serotonina

Evo-Donald: de salida, de entrada

Evo-Donald: de salida, de entrada
Los bolivianos, con cierta satisfacción pionera, vemos cómo los denominados poderosos y modernos han optado por transitar por los caminos que les parecían del pasado, y propio de sociedades premodernas o, como alguien los llamó alguna vez, Estados fallidos. Sudamérica fue encandilada en la primera década del siglo XXI hacia posiciones populistas bajo la bandera del socialismo del siglo XXI. Después de casi dos décadas de experimento, los latinoamericanos estamos abandonando el embauque y buscando lo que en su momento despreciamos.
 
 No sólo Estados Unidos ha sido ganado a lo que los latinos ya estamos abandonando, sino también países de Europa, donde la extrema derecha se extiende por toda la UE caracterizada por el  populismo, el euroescepticismo, el nacionalismo y la xenofobia. En cada país tienen muchos otros matices que les distancian y no son igual de radicales. No hablamos de un movimiento uniforme. "Su bandera es la protesta contra las élites políticas y financieras, y la defensa de una identidad nacional que se ve amenazada, sobre todo por los extranjeros. Su anti-elitismo está subordinado a la xenofobia, los partidos tradicionales son el partido del extranjero y son los mismos que han secuestrado los derechos sociales, económicos y políticos de la población”, expone Casals.  "Son movimientos antiglobalización de derechas”, añade para simplificar” (Iñaki Pardo, 2016).
 
 Las características del populismo de izquierda, conducido por líderes de estratos pobres, en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Argentina y Brasil, se repiten en los populismos de derecha conducido por líderes billonarios. 
 
1. Ensalzamiento del nacionalismo y proteccionismo, aferrándose a un supuesto pasado glorioso al que se debe retornar. En Bolivia eran las idílicas sociedades precoloniales, donde el robo, la mentira y la flojera no existían. Machacan con que el legado que dejan los que se van es nefasto, derrotista y perverso. Con los que llegan (populismo) desembarca la esperanza y la construcción del reino de los cielos en la tierra. Volveremos a ser poderosos y en menos de lo que canta un gallo, superaremos a Suiza y a todos los que osen compararse con nosotros. Y para ello, separan entre los patriotas y los vendepatrias, entre los verdaderos bolivianos y los extranjerizantes. Levantan muros de concreto y de razas.
 
2. Retorno al Estado benefactor. Las riquezas son del pueblo y tienen que volver al pueblo. Es tarea del Estado ensalzar los derechos sobre las obligaciones. Las oportunidades prometidas  se convierten en bonos y subsidios que transforma a los ciudadanos emprendedores en pueblos mendigos  y esclavos de la dádiva del Estado. El intervencionismo estatal no sólo en lo social, sino que avanza muy rápidamente en lo económico (Estado empresario), que es el germen para que la corrupción y el enriquecimiento a costa de las arcas estatales se profundice.
 
3. La oportuna identificación de uno o varios enemigos internos y externos es central para unir a la sociedad tras el miedo y la incertidumbre. La desconfianza y odio en determinados sectores sociales y políticos permite al populismo afilar sus dardos y unir a sus seguidores en contra de los que nos quitan la pega, nos humillan y nos quitan la riqueza. En Bolivia eran los neoliberales, los qharas ilustrados, el neoliberalismo, los yanquis. Para Trump, lo son los "americanos olvidados”, los migrantes (mexicanos, latinos), los chinos y los terroristas islámicos.
 
4. Desprecio a los derechos civiles y la avidez de instaurar un propio marco normativo que les permita flexibilidad en sus decisiones. Los medios de comunicación y la libertad de prensa les molestan, y hacen todo para desprestigiarla y someterla. En Bolivia esta tarea de cooptación y acallamiento ha sido sistemática. Al "cártel de la mentira” boliviano, Trump, desde que empezó su campaña, separó a una decena de medios, calificándolos de empresas "deficientes” y "podridas”. En Bolivia el MAS se apoderó de todas las instituciones que hacen a un Estado de Derecho para convertirlas en instrumento de sus designios. Donald Trump  ha dicho que hará cambios en la Corte Suprema y que los congresistas deben trabajar y no sólo hablar. Sin embargo, aquí puede ser el talón de Aquiles del populista billonario: Estados Unidos es una democracia con más de 210 años en la que el Estado de Derecho (separación de poderes, institucionalidad consolidada y libertades civiles consolidadas) y la libertad de expresión no son una opción, sino el cimiento de la sociedad más poderosa del planeta
 
5. Caudillismo a ultranza. Evo el vengador. Trump el salvador. Sólo ellos son los que nos pueden transportar hacia los sueños irrealizados. Son los dioses hechos carne y hueso. Desfachatados, imprevisibles, infalibles. Los  caudillos concentran el poder. Los caudillos no nacen en las cunas del poder pues son producto de la inestabilidad institucional y la inmadurez política. Este fenómeno se ha repetido en todo lugar en que han surgido caudillos. Se creen dioses y lo asumen: "Estamos reunidos hoy aquí para expedir un nuevo decreto que debe ser escuchado en cada ciudad, en cada capital extranjera y en cada pasillo del poder. De hoy en adelante, una nueva visión gobernará nuestra tierra. Desde este momento sólo Estados Unidos será primero. ¡Estados Unidos será primero!” (discurso de posesión de Trump 2017). 
 
Sin embargo, "debemos anticipar que tanto Hitler, como Mussolini, Mao, Trujillo y Chávez  lograron entusiasmar a sus seguidores desde el comienzo. Los buenos resultados de políticas nacionalistas audaces, y el manejo adecuado de la propaganda los convirtieron muy pronto en ídolos. Pero a largo plazo, sus políticas confrontadoras y aislacionistas destruyeron sus sociedades y afectaron a muchos otros países. La catástrofe de los caudillos siniestros la terminó pagando el mundo entero” (José Sarama de la Espriella,  2016).

Ivan Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.
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