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Iván Arias
Serotonina

21F, vamos a andar

21F, vamos a andar
"Vamos a Andar” es una bella trova de Silvio Rodríguez con la que miles y miles de bolivianos, y bolivianas saldremos este martes 21 de febrero a festejar la victoria del año pasado, en la que le dijimos No al intento de eternizarse en el poder. ¿Por qué el 21F de 2016 Bolivia dijo no?  Recordemos algunos elementos que dieron la victoria. 
 
1. La corrupción del Gobierno fue la desgracia del Sí e impulsó a la victoria del No. El desgaste del Gobierno, después de 10 años de poder total, empezó, como es natural, a desnudar sus falencias no sólo de gestión, sino de corrupción. Y éste es un mal que el masismo va a  cargar y  está minando en su credibilidad y propuesta de cambio. El MAS ya no es futuro, sino mucho más parecido y peor que el pasado. Donde se toca salta la corrupción y esto les quita valor moral. El descarado y arbitrario manejo del Fondioc, denunciado e impulsado por el diputado indígena Rafael Quispe, fue la punta del iceberg con la que la ciudadanía se empezó a preguntar: "¿si ahí se han robado tanta plata, cómo será en otros lugares?”.  Y, sin que se tenga que esperar mucho, aparecieron varios otros casos, como el del lago Poopó o el de las barcazas chinas. 
 
2. La campaña ciudadana resistió la propaganda abrumadora del Gobierno. Miles y millones de dólares invertidos para convencernos de que el Sí  era lo mejor no lograron su objetivo. El uso y abuso del poder en vez de generar simpatía, generó rechazo ciudadano. Entre los propios funcionarios públicos había rabia contenida, porque no sólo les descuentan el 10% de su salario cada mes, sino que, además, para el referendo del 21F les obligaron a dar cuotas para poleras, les exigieron salir a pintar paredes y a marchar como zombis en favor del Sí. El Gobierno invirtió millones de dólares en propaganda y consiguió centavos de retorno. En este sentido, la campaña ciudadana fue heroica y se impuso a las estructuras del poder controlados por un solo partido.
 
 3. Mensaje coordinado y ajustado. Si bien a un principio los que optaron por el No tenían un discurso disperso y confuso, poco a poco se fueron alineando en un solo mensaje y acción. Si al principio algunos pedían el apego a la CPE, otros la renuncia de Evo o el revocatorio, la acción incesante de reuniones de diálogo entre las plataformas y las orientaciones, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, por parte de los voceros y de los opinólogos, ayudó a que se vaya separando la paja de la espiga y, de esta manera, afinando el mensaje y objetivo del 21: "no es elección   presidencial, sólo se pide que se respete la CPE, que no se la modifique para beneficiar a dos personas y porque el poder absoluto corrompe”. En cuanto a la acción, todos consensuaron que la misma no debía ser confrontacional y que debía ser alegre y creativa. Y así fue. 
 
4. Redes sociales. La apropiación, uso inteligente y masivo de las redes sociales por parte de la opción del No permitió crear una comunidad de más de 260 mil seguidores que supieron reaccionar al toque ante cualquier tema que tuviera que ver a favor del No y en contra del Sí.
 
 Desde su derrota, el Gobierno se empecinó en desconocer la victoria del No y se aferra a violar la CPE. Esta ceguera política por parte del régimen lo aleja cada vez más del pueblo y lo deslegitima interna como externamente. El Gobierno en su miopía no sólo pone en peligro su legitimidad interna, sino también nacional en relación con  nuestra demande en La Haya. Como muy bien hace notar Jorge Marquez, el  presidente Evo, vía Twitter, dio a conocer su gran apego por las "instituciones liberal-democráticas” y lanzó una muy dura crítica a la institucionalidad chilena. Morales escribió: "Vivir en democracia, en el siglo XXI, No es gobernar con la Constitución de Augusto Pinochet”. Obviamente, la respuesta por el mismo medio no se dejó esperar y fue José Miguel Insulza, precandidato presidencial y exsecretario general de la OEA, quien respondió: "Presidente Morales la amistad entre chilenos y bolivianos no se construye con agresiones. Y cuidado con sus críticas: si usted cambia su Constitución para volver a reelegirse, podría gobernar más años de los que duró la dictadura de Pinochet”. 
 
Las condiciones están dadas para poner sobre la mesa del debate la ética revolucionaria y vanguardista del denominado "proceso de cambio”. Augusto Pinochet y Evo Morales Ayma perdieron por el voto la opción de quedarse gobernando y quedarse en el poder. El primero al haber perdido en el "plebiscito nacional de Chile de 1988” y el segundo un referendo vinculante para modificar la Constitución, el año 2016. 
 
Pinochet aceptó los resultados; en cambio, Morales  intenta encontrar salidas para seguir gobernando. ¿A dónde va el denominado "proceso de cambio”? ¿Respetará la voluntad ciudadana en las urnas? Con fe y amor, este martes vamos, salga de su zona de confort y súmese a este festejo, vamos a andar.

Ivan Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.
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