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Iván Arias
Serotonina

La verdad de un perseguido

La verdad de un perseguido
Fui y soy admirador de los doctores Javier Torres- Goitia Torres  y Javier Torres-Goitia Caballero. Con este último nos unió dos circunstancias casuales. La primera que, sin que yo lo buscara, el seguro médico me lo asignó como pediatra de mi hijo y, la segunda, que  por diferentes caminos, yo como impulsor de la Participación Popular y él desde el Ministerio de Salud, en el primer gobierno de Sánchez de Lozada, nos encontramos aportando al país desde donde sabíamos hacerlo, sin que el odio o el revanchismo nos guiara. 
 
Estas coincidencias nos acercaron y siempre compartíamos criterios. En el segundo gobierno de Sánchez de Lozada, el doctor Torres-Goitia Caballero fue invitado a dirigir el Ministerio de Salud. Esta su participación, después de ser derrocado el gobierno del MNR (2003), cambió su vida y le obligó a refugiarse en Perú debido a la sañuda persecución de los actuales detentadores del poder.
 
Han pasado más de ocho años de su exilio y con admiración, y dolor, pude leer el testimonio que el doctor escribía, en su página de Facebook, a su nietos  Matilde y  Thiago para explicarles por qué  está en Perú: "Me he cansado de decirles a ustedes, mis nietos, mi razón de ser, verdades a medias. Me he dado cuenta de que estoy haciendo el juego muy fácil a mis verdugos”. 
 
 En varias entregas, Javier, en lenguaje sencillo, sin dejar de ser profundo, les dice a sus nietos:  "Primero y ante todo quiero que sepan que estoy aquí porque en mi país, nuestra Bolivia, hay un grupo de gente que tiene mucho temor a que gente como yo estemos habitando el mismo espacio con ellos. ¿Quiénes son ellos? Son un grupo de líderes que se atribuyen la representación de los más deprimidos y excluidos. En 11 años no han hecho nada importante y en esos 11 años han logrado romper el sistema de sucesión democrática.  Hace casi ocho años tuve que salir de Bolivia porque sobre mí y todos los demás miembros del gabinete ministerial, más el Alto Mando de las Fuerzas Armadas de la Nación del gobierno depuesto en 2003, existe una acusación de Genocidio”
 
Después de describir los títulos y especialidades logradas como profesional expresa: "Toda mi vida la he dedicado a cuidar la salud de las personas, a luchar en forma permanente para evitar la muerte. Gracias a mi inclinación por los problemas sociales he tenido algunas actuaciones públicas y políticas, siempre vinculadas exclusivamente al cuidado de la salud. En ese sentido, soy uno de los autores de la organización del primer seguro público financiado con aportes indirectos para la atención gratuita de la madre y los niños menores de cinco años. El primero de ese tipo aplicado en la América Latina, en 1996. Este seguro fue perfeccionándose en dos gobiernos distintos y sucesivos, luego, en mi calidad de Ministro de Salud, en 2002, con el mismo grupo profesional, tuve la enorme satisfacción de lograr la aprobación de la ley que crea el Seguro Universal Materno Infantil, el SUMI. Seguro que no ha podido ser superado hasta la fecha y, aunque con cambios que lo perjudican, se mantiene hasta ahora. El nuevo seguro y un paralelo cambio en el modelo de atención permitió bajar la mortalidad materna en un 45% en los primeros 10 años de vigencia. Es la medida que más me ha satisfecho porque con ella hemos salvado vidas de mujeres bolivianas de todas las etnias y de niños de todo el país”.
 
¿Torres-Goitia Caballero, genocida?: "Es importante que sepan querida Matilde y querido Thiago, y todos los niños y adultos que lean estas líneas que NO SOY GENOCIDA, como han tratado de hacer creer mis detractores. Sí, soy un luchador comprometido con la salud de la gente, de mis pacientes de mi comunidad y de todas partes donde llego. Apenas me enteré del juicio iniciado en mi contra dejé el cargo internacional que tenía en la Organización Panamericana de Salud y volví a Bolivia para defenderme. En el juicio tuve que soportar vejámenes que nunca antes sufrí. Por más de cuatro años tuve que hacer cola en la Fiscalía para firmar un libro en el que se registran delincuentes y otros antisociales. No podía trabajar en ninguna institución de salud en Bolivia desde 2003 a 2009. Por higiene mental no quiero recordar las vicisitudes de ese juicio, pero sí creo estar obligado a contarles también detalles de mi participación política”.
 
En una pormenorizada relación, que invito a leer, Javier nos guía por años de historia de salud en Bolivia. En sucesivos capítulos cuenta los antecedentes, construcción y resultados de las políticas de salud que él impulsó con impactos que no sólo se valoraron en Bolivia, sino a nivel internacional.
 
En medio de su relato dice (resumo): "Cuál es la lección que aprendí y que quiero transmitírselas a ustedes queridos Matilde y Thiago?  Primero, que cuando uno acepta ser ministro es para trabajar y hacer cosas nuevas que beneficien a la mayor cantidad de gente posible, sin hacer diferencias por el color de la piel, por el origen de su nacimiento o por la cantidad de plata que tengan”. 
 
Finalmente, les dice que lo peor es sólo preocuparse y aprovecharse de las necesidades de la gente, y que lo que hacen las gentes de bien es ocuparse: "Esta actitud es la perfecta, es la correcta. Enterarse de la verdadera magnitud del problema, de sus causas y de sus posibles soluciones. Ver tu capacidad y buscar apoyo con otras personas, y otras instituciones para generar mecanismos para que los problemas de los demás sean solucionados por ellos mismos con su esfuerzo, pero con tu apoyo y participación. La gente sabe lo que necesita y tu trabajo debe ser apoyar a ese saber con todos los instrumentos de la administración pública”.

Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.
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