La Paz, Bolivia

Viernes 26 de Mayo | 20:39 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Serotonina

¿Bolivia contra los cocaleros? ¡NO!

¿Bolivia contra los cocaleros? ¡NO!
Con base en textos de la biblioteca www.cervantesvirtual.com y otros documentos queda claro que en tiempos del incario la hoja de coca tenía fines rituales y no estaba permitida para todos sino sólo para las castas del imperio.  Con la derrota de los incas, los conquistadores generalizaron el empleo de la coca entre los indios, pues, los españoles, que en un principio despreciaban su consumo, comprobaron que la coca,  por sus propiedades anestésicas y sus efectos estimulantes, les permitía a los indios trabajar varios días sin comer ni beber en las minas explotados por los españoles.   Así, la coca pasó a ser el mayor instrumento de dominación y explotación contra el indio.

Pedro Francisco de Arizmendi, partidario de la supresión de la mita, con relación a los mitayos de Potosí decía: "Son los desventurados que labran nuestras fortunas, los pobres que nos hacen ricos, los infelices que nos vuelven dichosos y que con el vigor de tan recomendables títulos están en el derecho de exigir nuestro reconocimiento y gratitud”. En la Colonia un rol fundamental lo tenían los curacas o caciques (apelativo que los españoles trajeron de México y el Caribe), pues eran los intermediarios del poder entre los españoles y los indios. Se identificaron tanto con la administración española que incluso imitaron la vestimenta peninsular y los malos hábitos de rapiña, si no los tenían ya.

Matienzo decía sobre ellos: "Su oficio es holgar y beber y contar y repartir, que son muy diestros en esto, más que ningún español... ni ellos labran heredades ni se alquilan para trabajar, antes se mantienen del tributo que les dan los indios de su ayllu. La tiranía es notoria, porque, después que los caciques se libraron de la opresión de los Incas, aprendiendo cada uno se ha hecho otro Guayna Cápac, o poco menos”.

Han pasado 525 años de la conquista española y la coca, ya no sólo como hoja sino también como clorhidrato, sigue jugando un rol preponderante en nuestra sociedad y economía. Sería totalmente erróneo no entender que el poblamiento del Chapare es producto de una migración de gente pobre que huía de sus campos deprimidos y secos del altiplano en busca de nuevas oportunidades. Y encontró, especialmente entre finales de los 70 y principios de los 80, en el círculo coca-cocaína una de las alternativas para salir de la pobreza denigrante. 

El narco-gobierno de García Meza fue el más grande impulsor de la economía coca-cocaína en el trópico cochabambino y Bolivia en general. Desde que recuperamos la democracia (1982-2005) y nos liberamos del lastre de narco-Estado, fue una asignatura de todos los gobiernos cómo rescatar a los colonizadores del Chapare del círculo perverso  coca-cocaína que lleva a la  criminalidad.

Ya con violencia o ya con desarrollo alternativo se intentó y se fracasó. El MAS hizo de la región su núcleo de poder local hasta conquistar al país como los nuevos liberadores de los cocaleros y de la patria. Somos los nuevos Tupac Katari, decían. El país fue ganado a la propuesta emancipadora del MAS. Pero ya han pasado 11 años (2006-2017) y comprobamos que su principal caudillo, cual Rey Felipe IV de España, y sus líderes de las siete federaciones, cual caciques de la Colonia, han sumergido más y más al campesino del trópico en el círculo coca-cocaína. En vez de liberarlos los han convertido en mitayos del narcotráfico y del poder masista.
 Después de 11 años, vemos que los jerarcas del MAS son como los césares romanos que tenían sus tribus pretorianas dispuestas a morir por el César a cambio de ciertas ventajas.  

En 11 años de poder absoluto, habiendo manejado como nunca tantos millones de dólares, ¿qué han hecho para sacar al cocalero del negocio de la droga? ¿Por qué el MAS no convirtió al Chapare en el emporio de la industria, no de la de droga, sino del software o de la fruticultura?
 
En el Chapare todos los colonos tienen sus tierras tituladas, pero ningún cocalero posee su título ni puede hacer con él nada. Los tienen los sindicatos y federaciones. Así, los cocaleros son los neo-mitayos de los neo-caciques sindicales federados que los tienen amarrados a sus designios.
 
Los jerarcas masistas (Rey, Virrey, Curacas y caciques), con la aprobación de la narcótica ley de la coca, han ratificado ser los peores enemigos de los hombres y mujeres que los llevaron al poder y para ello han construido un Estado anticampesino y colonial.

Las inversiones en aeropuerto, estadium, en la planta de urea, o en la planta procesadora de la hoja de coca son los espejitos españoles y pigricias para que el negocio coca-cocaína siga corrompiendo las bases cocaleras. Ahora, con esta narcótica ley, nos quieren poner a Bolivia contra los cocaleros y NO es así. Es Bolivia contra un gobierno anticampesino y colonial que convierte a los indios en su fuerza de trabajo y base de su poder. Bolivia está contra un gobierno Virreinal que sólo busca cómo mejorar el mitanaje en vez de la liberación de sus mandantes y de la patria. 

Los cocaleros y Bolivia, siguiendo la analogía retrógrada a la que nos han conducido, no necesitamos virreyes ni caciques, requerimos con urgencia un Fray Bartolomé que inicie nuestra liberación de la condición de servidumbre y humillación a la que nos han llevado.  

Ivan Arias Durán es ciudadano de la Republica de Bolivia.
458
8

También te puede interesar: