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Iván Arias
Serotonina

La salud boliviana y sus datos

La salud boliviana y sus datos
En el conversatorio Políticas de salud y respuestas a las necesidades de los bolivianos, organizado por la Fundación Vicente Pazos Kanki, se desnudó el estado de la salud en Bolivia, comprobando, una vez más, el desperdicio que tuvimos en estos 10 años de bonanza. 
 
 Los datos son para llorar y si bien la mala cantidad, y calidad de salud no es atribuible sólo al actual régimen, es de lamentar que la bonanza no se haya volcado a combatir la pobreza en salud y se haya optado por una lógica desarrollista con base en megaobras insostenibles. 
 
 Según el doctor Javier Torres Goitia, con base en datos del Banco Mundial, Bolivia es el que tiene más bajo presupuesto en salud. "El año 2013 el presupuesto llegaba a 84 dólares por persona, al año; subió a 92 en 2015, pero sigue siendo el menor, seguido por Ecuador y Paraguay, que gastan 126, y Venezuela, 138. Uruguay gasta 678 dólares por persona. Los países desarrollados destinan a salud más de 3.000 a 4.000 dólares por persona, año. También estamos en un último lugar en educación, con un gasto per cápita anual de 116 dólares, mientras países de nuestro mismo continente gastan entre 400 y 500”.
 
 Hace unos años (2015), a propósito de una iniciativa del padre Mateo para que se suba el presupuesto de salud de cinco a 10%, el ministro de Economía y Finanzas informó que el Gobierno destinaba 11%, más de lo que pedía el padrecito. Sin embargo, el ministro fue desnudado en su truco que recurría a un artificio aritmético consistente en restar del monto total del PGE  2015 el monto presupuestado para las empresas estatales. De esa manera, si se quitaba lo presupuestado para las empresas estatales  el monto se reducía de 221.181 a 130.374 millones de bolivianos, los que relacionados con el monto asignado sólo a salud (14.974 millones) arrojaban una proporción del 11,5% para el 2015, cuando en realidad sólo llegaba al 6% del total del PGE.
 
 Como bien lo señalaba Gustavo Rodríguez Cáceres, el ministro de Economía justificaba su truco porque las empresas estatales no tienen nada que ver con el tema de salud. "Con esta forma de razonar podríamos también quitar del PGE los montos correspondientes a la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), a la Policía Boliviana, a las Fuerzas Armadas, al Viceministerio de Descolonización y no faltaría quienes arguyeran que los presupuestos de Lacteosbol, Emapa, ENDE y YPFB sean incluidas en el cálculo, pues, las dos primeras contribuyen en la alimentación de los bolivianos y las dos últimas contribuyen con energía para mejorar la calidad de vida, y de la salud en múltiples formas”.
 
 Bolivia tiene, entre los países de  América del Sur, uno de los  índices más bajos en cuanto a número de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes; datos del Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Estadística establecen que la capacidad hospitalaria del Sistema de Salud en Bolivia alcanza a 12.000 camas para una población estimada en 11 millones de habitantes,  lo que determina una relación de 1,1 camas por cada mil habitantes y sitúa al país en el penúltimo lugar en América del Sur. La Norma Internacional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) establece de 2,5 a cuatro camas por mil habitantes. Venezuela, ocupa el último lugar en este aspecto, pues tiene apenas 0,9 camas por cada mil habitantes.
 
  En cuanto a los recursos humanos, los datos expuestos en el conversatorio señalan que (2013) teníamos  18,539  médicos generales y apenas 3.152 especialistas, relación que muestra, de acuerdo a las cifras, la necesidad de una política de salud que enfatice en la formación de especialistas, si se quiere encarar la atención de las nuevas patologías prevalentes en salud y el funcionamiento de centros de salud especializados denominados también hospitales de cuarto nivel.
 
 La juventud y, paradójicamente, el envejecimiento de la población boliviana es un tema que también afecta a la salud. Según el censo 2012, el 62% de la población está entre 15 a 64 años de edad. Esto determina el cambio de patologías o enfermedades. 
 
 También se habló sobre los modelos de financiamiento, señalando que en la mayor parte de los países desarrollados  la atención en salud es pagada por los gobiernos. En cambio, en Francia y en Alemania, los gobiernos recogen los impuestos para financiar en parte el sistema de la atención de salud, y los empleadores e individuos pagan el saldo de los costos directamente. En Estados Unidos el sistema se rige por las reglas del mercado y es pagado por los empleadores y los pacientes con participación de las compañías de seguros, pero el Gobierno atiende a los grupos vulnerables mediante las redes de protección.
 
Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.
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