La Paz, Bolivia

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Karen Longaric
Visión internacional

Reminiscencias sobre el movimiento de países no alineados

Reminiscencias sobre el movimiento de países no alineados
La conferencia de Bandung-Indonesia (1955) fue decisiva para la formalización del  Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), constituido en Belgrado, capital de la entonces República Federativa y Socialista de Yugoslavia, el año 1961. 

El MNOAL tuvo como artífices a prestigiosos líderes políticos de países sujetos a la dominación  de la URSS  o de  Estados Unidos,  entre los que destacaron Tito, Nehru, Nkrumah, Sukarno y Nasser. Este movimiento fue creado para conquistar la autodeterminación nacional de sus Estados afiliados, frente a los imperialismos beligerantes del bloque comunista y el bloque capitalista.

Hasta los años 80 del pasado siglo, los No Alineados  fueron un movimiento  circunstancialmente muy influyente en el contexto político de la guerra fría, especialmente durante las coyunturas más álgidas del conflicto, momento en que el comunismo y el capitalismo se confrontaron acérrimamente  por  alcanzar  hegemonía en la  política mundial, en el ámbito  militar,  político y económico. En aquellas circunstancias el MNOAL restableció el equilibrio.

Distinguió al  MNOAL sus postulados enmarcados en el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el desarme, la lucha contra el colonialismo y  el neocolonialismo. Jugó  un rol fundamental en la preservación de la paz y la seguridad mundial y contribuyó significativamente en la concreción del proceso de descolonización que guió la independencia de  muchos países africanos, asiáticos y de América Latina y el Caribe.  Aglutinó en su seno cerca de 120 países,  que para entonces trataban de evitar  el alineamiento absoluto con los bloques hegemónicos, rehusándose a ser una ficha más en el escenario de la guerra fría; sin embargo, muchos no pudieron sustraerse a ese alineamiento, bien por la evidente identificación ideológica y política o por la inevitable dependencia económica con uno de los bloques.

Bolivia fue uno de los pocos países americanos que participó en la conferencia de Bandung, invitación formulada al expresidente Paz Estenssoro, por la repercusión que alcanzó la revolución del 52. Bolivia también estuvo presente  en  la primera conferencia realizada en Belgrado, donde denunció la ocupación y  usurpación  de sus costas por parte de Chile, y el consecuente   enclaustramiento territorial.

A partir de entonces Bolivia participó activamente en dicho movimiento,  primero como observador  y, desde 1979, como miembro pleno.  Estuvo presente en las cumbres y en diversas reuniones, siempre representada por autoridades gubernamentales de  alto nivel jerárquico. En todas ellas demandó firmemente el  apoyo a la causa marítima y  recibió  respaldo pleno  a través de sendas declaraciones políticas que, aunque no revisten carácter jurídico vinculante, tienen  la fuerza moral que en su momento distinguió al Movimiento de Países No Alineados. 

Esta emblemática iniciativa internacional empezó a perder fuerza luego de la muerte del mariscal Josip Broz Tito, acaecida el 4 de mayo de 1980. Lo habían precedido Nehru, Sukarno, Nkrumah y Nasser. A esto se sumó la caída del muro de Berlín y el derrumbe del bloque soviético,  lo que configuró un nuevo escenario político internacional.

Hace pocos días, entre el 13 y 18  de septiembre, en la isla de Margarita, Venezuela, se llevó acabo la XVII Cumbre de los No Alineados,  donde se analizaron temas que hace más de 50 años continúan  en la agenda de los No Alineados y no por ello han dejado de ser importantes.
 
Sin embargo, es evidente que ni el MNOAL ni las circunstancias son las mismas. En la actualidad, el movimiento carece de liderazgos prominentes con presencia e influencia a nivel mundial, lo que hace de él un movimiento deslucido y  temporario.

El presidente Evo Morales asistió a dicha cumbre. De sus declaraciones vertidas durante esa reunión y al retornar de ésta, cabe concluir que Morales pretende  reactivar el Movimiento de los No Alineados como movimiento protagónico del escenario internacional. Me temo que dicho  movimiento ya ha cumplido satisfactoriamente su misión histórica y que cualquier afán orientado a restaurar su rol e influencia en el actual contexto mundial delata un exceso de ingenuidad, cuando no, mera y deliberada demagogia.

Karen Longaric R. es  profesora de Derecho Internacional de la Universidad Mayor de San Andrés.
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