La Paz, Bolivia

Martes 22 de Agosto | 22:29 hs

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Desde la acera de enfrente

Gracias por su solidaridad, pero no me sirve

Gracias por su solidaridad, pero no me sirve
No sea oportunista Presidente, su Twitter de solidaridad con el reclamo de justicia de las mujeres no sólo no basta, sino que suena a falso, y quiero explicarle por qué. 

¿Señor Presidente, sabe usted por qué se está matando a las mujeres en Bolivia?

Le cuento que es por machismo, ese machismo del que usted tanto se regodea, que tanto le sirve para hacer reír en sus discursos, ese machismo estatal que le ha permitido a usted ser diputado y no pasar pensiones para la mantención de su hija e hijo. Ese machismo que hace que usted, como jefe de partido y doblándole la edad y algo más, haya convertido a Gabriela Zapata en una más de la colección de mujeres que ornamentan su poder y que luego, cuando le ha sido inconveniente,  ha metido presa, culpabilizándola, despreciándola y humillándola públicamente para lavar usted su nombre ante la opinión pública. 

Cuando usted tuvo relaciones sexuales con Gabriela, ella aún era menor de edad y eso es un delito, pero, además, como jefe del partido y Presidente, usted tenía una relación de poder tan grande que meterla en su cama no era un acto de seducción, producto de su libertad personal como ser humano, sino un acto de abuso de ese poder. Abuso fundado en una visión machista de las mujeres. Abuso que hoy se ha convertido en una forma de hacer política en el país. Todos sus correligionarios lo imitan en eso. 

Déjeme ponerle un ejemplo -el más reciente-: Marín Sandoval, presidente de la Asamblea Legislativa Departamental de La Paz y masista, que ha logrado rehuir a la justicia, retomar su curul sin que usted haya sido capaz de expulsarlo del partido. Acaso no lo ha hecho porque no le parece grave que haya casi asesinado a su amante, que la haya tenido como su secretaria en la Gobernación, usando al Estado para beneficio personal y, además, una vez conseguido el ascenso político, haya sustituido a su compañera de Caranavi con esta otra, que es a la que intentó matar. 

Le comento que el socapamiento, la justificación y la impunidad de las que goza el violento es lo que legitima la violencia machista como normal. 

Usted se alaba de haber promulgado la Ley 348 que dice que garantiza a las mujeres una vida sin violencia. Esa ley tiene tantos errores que realmente, en lugar de ser un instrumento para la violencia contra las mujeres, se ha convertido en un instrumento que la posibilita. Cuando una mujer va a denunciar violencia y sale con las manos vacías, esa denuncia se vuelca contra ella misma, y tenemos casos de feminicidio, donde esta situación se ha demostrado. 

Hace un año que nosotras hemos hecho conocer a su presidenta de la Cámara de Diputados nuestras observaciones, que son concretas, que salen de un análisis profesional de la ley y que si las modificarían se podría directamente salvar la vida de muchas mujeres, pero como nosotras no somos masistas, Gabriela Montaño no atendió nuestras solicitudes. En su momento, inclusive, le dijimos que si lo hacía podía llevarse el mérito ella, pero ha sido su soberbia de creerse perfecta que le ha impedido aceptar las críticas a una ley que está mal planteada.

Esta semana tenemos programadas sólo en La Paz dos necropsias en casos de feminicidio, donde las autopsias estuvieron mal hechas. En el caso contra William Kushner nos hubiera pasado exactamente lo mismo, porque el propio fiscal de Distrito de entonces no permitía que ofrezcamos nuestra perito de parte y tuvieron que ser puñetes en las puertas de la morgue  y gritos los que interrumpieran una autopsia amañada a medida del victimador.

 Cada vez que un investigador de la Policía vende pruebas o las pierde o no las recaba, la impunidad gana fuerza. Cada vez que un jerarca de su partido exige sexo a cambio de un puesto de trabajo, el machismo gana impunidad y fuerza con la ayuda del Estado. Cada vez que un funcionario decide exhibir el poder que tiene cambiando de mujer por una más rubia, más joven, más blanca, el machismo gana fuerza e impunidad en el país y eso está sucediendo continuamente.

En lugar de mandar tuits de solidaridad, haga honor a su cargo de Presidente y declare ya mismo la alerta roja contra la violencia machista, y si no lo hace, díganos, por favor, cuántas mujeres más tienen que morir hasta que a usted se le ocurra hacerlo. ¿O lo hará cuando alguna masista le pueda sacar ventaja política a la masacre contra las mujeres?

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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