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Desde la acera de enfrente

La madre es culpable

La madre es culpable
Sin duda alguna, la madre de Abigail es culpable hasta que no pueda demostrar lo contrario, como lo son todas las madres bolivianas, sospechosas de antemano de ser malas madres y haber descuidado su labor de madres.

Es culpable de que el padre se la haya quitado por no pagar la asistencia familiar, como lo son las cientos de madres que atraviesan el mismo infierno. Todas las madres son culpables del destino de sus wawas y no así los padres.  

Las defensorías de la niñez y adolescencia que suelen respaldar al padre son inocentes y están haciendo un gran trabajo. Un trabajo que les permite culpabilizar a las madres y quitarles los niños cuando la madre está en prostitución, cuando la madre es pobre y no puede sostener a sus wawas, cuando la madre tiene un enamorado y, por ello, descuida a las wawas. Tantos motivos para que la  Defensoría las declare malas madres y avale que les quiten a sus wawas, incluso para entregar esas wawas a las abuelas o a las madrastras, porque los padres en sí no quieren criar; quieren usar a las wawas para chantajear a la madre o ahorrarse las pensiones familiares.

No hay padres presos en la cárcel porque el que un padre abandone a sus wawas, se niegue a mantenerlas, las abandone con la excusa de no tener con qué sostenerlas y tenga otras wawas en una segunda, y tercera mujer no es un delito, es un privilegio masculino que el Estado aplaude. 

Al padre no se le practican pruebas psicológicas para incriminarle de mal padre; es a la madre a la que se lo hace. 

Es culpable la madre de formar una familia como le llaman en las defensorías "disfuncional”, porque según ellos es disfuncional separarse de un hombre violento porque eso afecta el orden familiar. 

Es culpable la madre de Abigail de que el padre se las haya arrebatado del colegio, ella es culpable de que el colegio le haya entregado la wawa al padre, no así el director ni la profesora o el profesor; ellos son inocentes porque sólo estaban haciendo respetar los sacrosantos privilegios del padre. Y, además, los profesores de primaria tienen que ocuparse de lenguaje o matemáticas y no del infierno afectivo de sus alumnitas. Si la wawa sufre violencia, porque Abigail ha tenido que haber sufrido violencia muchas veces, el profe ni se entera porque ése no es su trabajo.

Es culpable la madre de Abigail de ser mala madre, porque el mal padre no existe.

Es culpable la madre de Abigail de haberse separado de un hombre violento, quizás si no lo hubiera hecho la muerta sería ella y no su hijita. También por eso es culpable, en lugar de llorar un infanticidio deberíamos estar llorando un feminicidio. La muerta debería ser la madre y no la hija, como en tantos casos en que las wawas quedan huérfanas, fruto de feminicidios. Wawas que no se nombran y que muchas veces quedan en poder del padre, por muy increíble que parezca.

La Defensoría de la Niñez y Adolescencia hace bien en desplegar su trabajo para condenar a la madre porque seguramente no tienen nada mejor que hacer. Hay que escarmentar a esas madres que rompen con hombres violentos. Seguramente las defensorías pueden asegurar que las wawas estarán mejor en los hogares de acogida que con sus madres, que allí no sufrirán violencia ni hambre, que no sufrirán violaciones  ni falta de cariño. Lo del bebé Alexander fue un simple accidente.

Hace bien el Código de Familia en exigir a las madres los derechos de los padres; aunque los padres sean violentos no pierden jamás sus derechos, mucho más si llegan a pagar la millonaria asistencia familiar fijada en 350 bolivianos. Los padres podrán aparecer en Navidades con una pelota y desordenar el mundo afectivo de los niños. Los padres podrán desaparecer si les conviene. Los padres podrán sacar a los niños y difamar a las madres o podrán visitar a los niños haciendo actos de violencia o usarlos como chantaje. Los padres podrán amenazar legalmente a las madres que quieren separarse de los hombres violentos con quitarles a sus hijos e hijas, cualquier juez los entenderá y los respaldará.

Un proceso de violencia, según la Ley 348, no incluye resolver la tenencia de las wawas, ése es otro proceso que nada tiene que ver con el anterior, ésa ha sido la genialidad de mujeres sin alma como Gabriela Montaño, que se olvidaron de las niñas como Abigail a la hora de dictar la ley. Pero no se preocupen las diputadas, la madre es la culpable y está, para tranquilidad social, en la cárcel. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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