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Desde la acera de enfrente

Mujeres en el gabinete

Mujeres en el gabinete
Se nos machaca a las mujeres bolivianas que el hecho de que haya  mujeres en el gabinete representa sí o sí un avance para nosotras y, por lo tanto, toda mujer debe aplaudir el nombramiento de una mujer en el gabinete, y repetir de memoria que eso es positivo para nosotras. 

Tradicionalmente ya en estos 10 años de gobierno, las carteras de mayor recambio, de menor importancia, han sido rellenadas literalmente con mujeres que han hecho bulto, en lo que hace tiempo he calificado como la cuota biológica, no ideológica, de "género”. Cuota que a Evo Morales le gusta restregarnos en la cara, porque le sirve de pañuelo con que limpiarse el grotesco machismo de la cotidianidad gubernamental. 

Aunque de la mayor parte olvidamos incluso sus nombres, quedan en la memoria sus patéticas sonrisas mientras el Presidente cantaba humillantes coplas contra la dignidad de las mujeres.
 
Otras veces caras fanáticas, defendiendo lo indefendible a la hora de hablar de un hijo que ni el Presidente sabe si lo tuvo o si murió. 

Sólo recuerdo con mucho cariño a una mujer digna e inteligente. La exministra de Planeamiento Graciela Toro, quien mandó a hacer una auditoria sobre el proyecto de la carretera por el TIPNIS, documento que le sirvió para que la echaran, sin siquiera darle las gracias, y se negó a firmar el crédito doloso para la construcción de dicha carretea. Ella se marchó demostrando que sí se puede ser ministra de Evo y tener dignidad, ideas propias y saber sostenerlas.

Las que están en puertas de ser cambiadas pasan por esa puerta gris de la mediocridad. La actual Ministra de Salud ni intentó  despenalizar el aborto, aunque sus convicciones personales,  tengo entendido,  sí respaldan ese derecho. Se lo tragó como se tragó los insultos del Presidente. No hizo ni el más mínimo esfuerzo por pensar en un sistema universal de salud; el proyecto de telemedicina, una vez inaugurado, está ya en el archivo y ni las arañas han cambiado de lugar en su ministerio. 

La Ministra de Justicia sirvió como la pollera del gabinete, para adornar con su chola elegancia un gobierno que ya no tiene pilas para cambiar nada. Aunque pedimos con hondo dolor una auditoría jurídica sobre todos los casos de feminicidio para identificar la impunidad, aunque pedimos una alerta roja contra la violencia machista, la Ministra supo ser un adorno y mantenerse lejos de las necesidades de las mujeres de a pie.

La Ministra de Desarrollo Productivo se va con el cierre de Enatex en sus espaldas, habiéndoles mentido a los y las trabajadoras con un proyecto de asistencia técnica en textiles, que es otra mentira pública, porque esa fábrica es hoy un cementerio industrial más. 

Tampoco ella supo marcar diferencia, ¡qué pena! 

Las ministras de Comunicación y Transparencia tienen como mérito mayor su enfermizo fanatismo.

Por último, el caso más trágico, la ministra Achacollo, integrante fundadora de la ex poderosa organización de mujeres campesinas Bartolina Sisa, que salió del Ministerio a la cárcel, y cuya destitución fue lamentada por los terratenientes del país. 

Qué lejos están todas y cada una de ellas de las mujeres bolivianas y nuestras necesidades. Ninguna supo hacer nada digno de aplauso, nada interesante, nada significativo, nada de nada, ni siquiera ser humildes y saber escuchar a la gente. A todas se les subió el poder a la cabeza, ninguna de ellas salió en defensa de la caravana de las personas con discapacidad, ninguna abrió dialogo con los sectores de mujeres. No porque no se puede, sino porque para ser ministra de Evo hay que ser llunku, hay que carecer de dignidad, hay que carecer de visión propia, hay que hacerse a la vista gorda, hay que hacerse la loca cuando te insultan y sonreír en la tarima.   

Puede el Presidente nombrar al 30, 40, 50% o más de mujeres en el gabinete, pero igualito que Goni, que tenía un vicepresidente indígena para tapar su racismo, Evo tiene ministras para tapar su machismo. No me pidan condescendencia a la hora de evaluar la gestión de una mujer ministra con el simplón argumento de la solidaridad mujer-mujer. Se aplazaron, está claro o ¿creen ustedes que hay que disculpar y aceptar la negligencia, y prepotencia de la Ministra de Medio Ambiente porque se trata de una mujer?

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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