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María Galindo
Desde la acera de enfrente

De Domitila Chungara a Mujeres Creando

De Domitila Chungara a Mujeres Creando
Ella nos devolvió la democracia y es con ese honor que pasó a la historia de Bolivia. Yo conocí a Domitila en los años 80, cuando asistía como oyente, como minúscula alumna del movimiento popular, a las asambleas públicas masivas y con largos debates de la Federación de Mineros de Bolivia, en el Teatro al Aire Libre. Juan Lechín comandaba esas asambleas. Allí Domitila pedía la palabra y era la única mujer que hablaba. Pasaba adelante y los mineros respondían con una silbatina generalizada. Domitila con voz firme decía: "Compañeros, no voy a hablar hasta que se callen y me escuchen”, y la silbatina respondía con mas silbatina. Ella resistía parada al frente hasta que la masa se callaba.

 Mi percepción personal es que se callaban pero no la escuchaban. Domitila solía ser clara, concreta y breve. Siempre aportaba con propuestas, no era victimista, jamás lloraba en un asamblea. Cuando le pregunté, muchos años después, a Filemón Escobar sobre ese rito de silbatina generalizada de los mineros cada vez que Domitila tomaba la palabra, él me respondió: "Era por envidia; la Domitila hablaba mejor que nosotros y era más inteligente”.

 Domitila consideraba que hombre y mujer deben luchar juntos. Para ella los mineros y su lucha eran la única llave para el cambio social, y que, por tanto, hablar con ellos, estar allí y ser parte de la lucha de los mineros era la tarea política más importante. Hablar con las mujeres y organizarlas era una pérdida de tiempo, si no era en función de las reivindicaciones de clase, de las cuales sólo ellos eran los auténticos protagonistas.

 Cuando en los 90 decidí fundar Mujeres Creando, una organización que tenga como protagonistas a las mujeres, una organización que ponga sobre la mesa del debate la violencia machista, también de ese minero vanguardia del movimiento popular; una organización capaz de decir en las calles que el hombre nuevo no sabe freír un huevo y que no hay nada mas parecido a un machista de derecha que un machista de izquierda, estaba consciente de ir a contracorriente de las grandes lecciones de la izquierda boliviana. 

 El problema que atravesamos no fue la silbatina y sordera de una asamblea, sino la ausencia de auditorio. Nadie nos quería escuchar, fuimos rodeadas por un muro de prejuicios y de una especie de violencia silenciosa. Perdimos amistades, no accedíamos ni siquiera a poder trabajar. Todas las puertas se cerraban en nuestras narices. Forjar la semilla de la imprescindible autonomía política de las mujeres, de la necesidad de construir organización social, sin la participación de hombres, nos tomó muchos años.  Luego pasamos al trabajo de forjar una teoría de la lucha social de las mujeres, capaz de sintetizar la situación de las mujeres bolivianas desde una mirada feminista más compleja y más profunda. Al mismo tiempo, y de forma paralela, fuimos construyendo las nociones que nos permitan explicar cómo es que podemos leer el país entero desde el lugar del feminismo y de las mujeres. En ese contexto nació de mi mano la teoría de la despatriarcalización, plagiada hoy por el MAS y las ONG.

 De Domitila Chungara a Mujeres Creando hay muchos pasos avanzados, hay muchos mitos rotos y quiero en este día de la mujeres bolivianas atreverme a hacer un listado simple de eso que hemos roto.

 Trabajar con los compañeros es trabajar para ellos. Trabajar por "toda la sociedad” sin explicitar y tomar en cuenta a las mujeres es asumir la visión masculina como la única que tiene valor.
Trabajar dentro de un partido político es someterse a la estructura patriarcal y machista del partido y del caudillo.

La lucha no es por un lugar para las mujeres dentro de estas estructuras, sino por el cambio de estas estructuras desde la mirada , la fuerza y el aporte de las mujeres.

De nada sirve hablar de las mujeres en general sino tomamos en cuenta que el universo de las mujeres no es homogéneo; las diferencias de clase, de edad, de origen cultural, de color de piel son fundamentales para no caer en la generalización simplificadora de las mujeres como un todo. 

Las mujeres que están hoy en el Parlamento no nos representan, representan a sus caudillos a sus jefes y a sus partidos, y nada hacen ni harán con ni por nosotras.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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