La Paz, Bolivia

Domingo 23 de Julio | 06:47 hs

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Desde la acera de enfrente

Gabriela Zapata, privilegios

Gabriela Zapata, privilegios
Hola, de dónde nos están llamando.

Llamamos de la cárcel de mujeres de Miraflores.

Pásenos sus datos en off, compañera.

¿Qué es lo que nos quiere contar?

Necesito urgentemente que me ayuden porque acá no viene, ni hay presencia del Defensor del Pueblo, ni de defensa pública.

Claro que sí, con mucho gusto, pero por favor compañera quisiera que nos cuente algunas cosas sobre la situación en la que están ustedes.

¿Cuántas duchas hay en la cárcel?

Hay cinco duchas.

¿Para cuántas personas?

Para 80 personas.

¿Cuánto tiempo tiene que durar su ducha obligatoriamente?

Cinco minutos.

¿Ha visto en la cola de la ducha alguna vez a Gabriela Zapata?

No, nunca.

¿Y come Gabriela Zapata junto a todas las otras mujeres?

No, nunca.

¿Y entonces de dónde recibe la comida Gabriela Zapata o quién se la proporciona?

Eso no sabemos, pero lo que es seguro es que ella no come con nosotras, quizás come con los policías.

¿Duerme Gabriela Zapata en las celdas con todas ustedes?

No.

¿Nunca ha dormido en las celdas?

No.

¿Y dónde está entonces recluida ella?

No sabemos bien, quizás en la parte administrativa, con los policías, tenga ella una habitación propia para ella. 

¿Y de qué otros privilegios goza Gabriela Zapata en la cárcel?

Bueno, ella no hace los oficios, a nosotras nos toca limpiar los baños o barrer el patio. Ella no hace los oficios, ella paga para que se lo hagamos.

¿Algún otro privilegio que recuerde?

Ella no asiste a la lista de la tarde, sólo en la mañana aparece, después ya no la vemos.

¿Les molesta a ustedes que una reclusa tenga privilegios por encima de las demás?

Al principio sí, un poco, pero ahora es normal.

¿Y las demás de qué viven? ¿Tienen posibilidades de trabajar y ganarse un dinero?

Sí, pero es muy poco, por prenda planchada nos pagan 20 centavos. Quisiéramos que por lo menos por el planchado se cobrara lo mismo que por el lavado. Una sábana, por ejemplo, por lavado se cobra dos bolivianos.

¿Saben ustedes si esa tarifa es la que se cobra al público? 

No, no sabemos.

¿Y cuál es el pedido?

Quisiéramos que se suba el precio del lavado y planchado. 

¿Tienen ustedes oportunidades de educación?

Hay convenio con un instituto y podemos aprender tejido, corte y confección, y repostería.

¿Y por qué no otros oficios que se paga mejor,  como carpintería, electricidad o plomería?

Sería bueno pero no tenemos esos cursos.

Hace años ya, la Loca Mañana, mi programa en Radio Deseo, es una plataforma de denuncia de la situación de las mujeres bolivianas. Es en ese contexto que este martes hemos recibido al aire esta llamada desde la cárcel de máxima seguridad de Miraflores, donde la situación para las reclusas comunes es muy grave. 

Ganan muy poco por su trabajo y sienten que sobre sus espaldas, cuando se cierra la puerta, cae una lápida sobre ellas, que prácticamente les niega el acceso a la justicia y a la esperanza. 

En ese contexto, los privilegios de los que goza Gabriela Zapata son despreciables porque retratan una sociedad donde no somos iguales ni siquiera cuando caemos presas, porque todo depende de si tienes padrino o no.

¿Me pregunto quién suministra esos privilegios a Gabriela Zapata, por qué y a cambio de qué?

No tengo nada contra ella, considero que si cometió un delito no lo hizo sola, considero que ella no es simplemente la villana de la historia, sino que tambien fue víctima cuando se enamoró.
 
Considero que sus cómplices deberían ser juzgados. Considero que el delito por el cual está recluida es por haber sido la pareja de Evo Morales. Considero que está recluida para mantenerla controlada y probablemente también extorsionada, más que otra cosa. 

Sin embargo, no puedo sino denunciar públicamente estos privilegios indignada frente a la hipocresía gubernamental en su supuesta lucha contra la corrupción.

Uso su nombre para denunciar las graves condiciones de trabajo de las mujeres en las cárceles. 20 centavos por camisa planchada es un precio de esclavas. Aprovecho el nombre de Gabriela para denunciar la ausencia y la inoperancia del Defensor del Pueblo y para que se conozca a través de esta columna la situación de estas compañeras y agradecer que hayan decidido dar a conocer alguito de su situación a través de mi programa. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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