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María Galindo
Desde la acera de enfrente

Con el auspicio de fresco de kisa, rico, barato y antiimperialista

Con el auspicio de fresco de kisa, rico, barato y antiimperialista
En tiempos en que el pragmatismo ha cundido para poner vara de medida a todo, desde el amor a la cultura, desde la política a la ciencia, celebrar los 10 años de Radio Deseo es celebrar  la presencia y el calor del fuego utópico en la sociedad. 

 Celebramos la existencia de un medio de comunicación cuyas características lo pintaban como imposible de subsistir siquiera un año. 

 La única radio declaradamente feminista del país, que no por ser feminista no acoge la producción radial de muchísimos productores hombres de bellísimos programas que se han convertido en la columna de la radio. Una radio feminista que no hace del feminismo un discurso catequístico para convencidas y que no pretende convencer a nadie de nada. 

 Feminista en el método, abierta en el contenido a una pluralidad de voces sin límite. Desde el ateísmo, pasando por el ecologismo o la defensa de los derechos humanos, se trata de una radio con las puertas abiertas como ninguna. Para entrar en la programación tienes que: conocer aquello de lo que hablas, hablar en primera persona y no a nombre de terceros, respetar el aborto, la prostitución y aborrecer cualquier forma de racismo u homofobia. 

 Con estas premisas básicas han pasado por nuestras ondas cientos de productoras y han nacido voces nuevas, como los casos de Emiliana Quispe, Yolanda Mamani o Karen Flores.

 Una radio que estrena programas y se renueva constantemente porque no necesitas pedigrí, recomendaciones especiales, ni dinero para producir comunicación. En muchos casos es valioso no haber pasado por la domesticación de la carrera de Ciencias de la Comunicación, en la que te entrenan para ser intermediario de un tercero que nunca tiene derecho a la palabra. Nosotras entendemos la comunicación al revés; es decir, como la palabra en primera persona.

 Con 12 horas diarias de programación, celebramos que hay muchos locos y locas con gargantas afiebradas que se suman al proyecto, porque no todo es dinero, no todo es trabajar y morir. 

 Celebramos que es posible ser críticos sin seguir la agotada agenda gubernamental, sin polemizar si la amenaza contra el Presidente es chuta o no, sino marcando huella propia. Poniendo en discusión, por ejemplo, los impuestos o la asistencia familiar impaga de un ministro, temas que los otros medios desprecian.

 Una radio donde los partidos políticos, las ONG, las iglesias no tienen espacio, donde los analistas que circulan por todos los medios, en una suerte de cadena nacional, no tienen tampoco espacio, porque nuestra proclama fundamental es luchar contra el aburrimiento, la rutina, la falta de esperanza y el monopolio masculino de la palabra pública.

 Una radio que se asemeja a un barco de papel navegando a contracorriente y que hoy demuestra que en el esfuerzo no te hundes. 

 Hay un público que está del otro lado, eso nos sostiene. La ausencia de publicidad, la imposibilidad de conseguir pauteo estatal por nuestra visión crítica de lo que está sucediendo no nos asfixia porque hemos aprendido a subsistir con poco y nuestra debilidad se ha convertido en una fuerza de resistencia.

 Eso no quiere decir que hayamos renunciado a la propuesta que esperamos Asbora pueda lanzar próximamente. La distribución de la pauta publicitaria estatal, que es dinero público, a todos los medios de comunicación, con base a una escala que ya tiene el Tribunal Electoral  y que se utilizó cuando el ingeniero Costas era el presidente. Publicidad y difusión en todos los medios con base a la escala oficial de cobertura y punto. Sin amiguismos, sin favoritismos, que lo que están haciendo es cargar publicidad estatal para amasar auténticas fortunas y comprar opinión y voces. Los casos de ATB  o La Razón, sin ser los únicos, son  los más grotescos. 

 Sabemos que lo lograremos, lo mismo que logramos junto a Asbora: la renovación de todas las licencias sin distinción ninguna por otros 15 años. Renovación lograda por la fuerza que representamos en conjunto hoy las radios en Bolivia. Las radios somos una fuerza imparable porque hacer radio es hablarle a la gente al oído. 

 Gracias al público, gracias a los y las productoras que hacen la radio, gracias a Sergio Calero por este largo viaje, gracias a las Mujeres Creando por ser cimiento de esta gigante garganta: Radio Deseo 103.3 FM. 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.
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