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Continuidades y rupturas

Lo que se puede y lo que no se puede

Lo que se puede y lo que no se puede
Acciones  políticas que podrían entrar en duda por su ilegalidad,   inconstitucionalidad, falta de validez o convencimiento o por cuestionamientos y/u observaciones pueden ser fácilmente ejecutadas cuando existen consensos y el control de los factores de poder.

Estos días ha vuelto a circular la iniciativa de los sectores afines al Movimiento Al Socialismo de insistir en un nuevo referendo para  consultar, otra vez, a la ciudadanía, mediante el voto, si está o no de acuerdo con la modificación de un artículo de la Constitución para habilitar la repostulación del actual Presidente a las elecciones de 2019. 
 
Esta idea, que el Presidente ha denominado "jugar el segundo tiempo” tiene que seguir una serie de pasos si quiere enmarcarse en el ámbito formal de la democracia y cumplir con los requisitos establecidos para no vulnerar abiertamente las leyes. 
 
En primer lugar,  ya que se está optando por la vía de la iniciativa popular -como han anunciado las dirigentes de las Bartolinas- el proceso se iniciaría con la recolección de firmas y huellas dactilares que se adhieran a la misma y  que alcancen al menos el 20% del Padrón Electoral. De acuerdo con la Ley de Régimen Electoral (Art. 15), debe incluir al menos el 15% del Padrón de cada departamento. Este objetivo puede ser fácilmente cumplido mediante el despliegue del aparato político gubernamental. 
 
De acuerdo con el Art. 19  de la Ley de Régimen Electoral, el Tribunal Supremo Electoral tiene la atribución de deliberar sobre la pertinencia o no de la iniciativa; por tanto, tiene en sus manos una gran responsabilidad. Si no encuentran razones de peso para negarla probablemente, en medio de ciertas tensiones políticas internas, terminarán aceptando su viabilidad.
 
El Tribunal Constitucional, que es otra instancia que podría observar esta iniciativa, con seguridad logrará  aprobarla ágilmente, como ha sucedido en anteriores ocasiones. Los cuestionamientos constitucionales esta vez están orientados al respeto de la soberanía del pueblo, en relación con los resultados del anterior referendo, como establece el Art. 7 de la Carta Constitucional.
 
Otra dificultad podría ser la disponibilidad de recursos del TGN para financiar nuevamente esta  consulta, pero tampoco significará un óbice disponer de los mismos. Los recursos para la campaña tampoco serán un mayor obstáculo; todo lo contrario, se realizará un gran despliegue mediático con la idea de lograr el triunfo del Sí.
 
Sin embargo, lo que no se puede controlar porque no está en las posibilidades del poder  -y es lo más importante considerando el objetivo final de este reiterado proceso- es el voto ciudadano, el resultado  de la consulta, que ya reveló una sorpresa inesperada en febrero pasado.

María Teresa Zegada es socióloga y analista.
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