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Continuidades y rupturas

“No queremos que se vayan todos, queremos entrar todos”

“No queremos que se vayan todos, queremos entrar todos”
Con las nuevas tecnologías la política está mutando de contenido y también de forma.  Esta es una buena y mala noticia para los políticos, quienes  deben recurrir a  su imaginación para buscar  maneras renovadas de llegar a una población. La sociedad  también ha cambiado sus expectativas respecto a la política, pues si bien  hay un reiterado y conocido desinterés por  participar en la actividad partidaria, de pronto su interés en la política se acrecienta  cuando está frente a temas relacionados con  la vida cotidiana mediante interpelaciones difundidas en las redes sociales.

En determinadas coyunturas una situación activa viralmente la participación  de miles de usuarios que se  adhieren o rechazan determinada causa o acontecimiento, demostrando su interés en participar al menos apretando una tecla del celular o del computador. 

 No es novedosa la cantidad de colectivos o plataformas creadas en todo el país en las redes sociales sobre temas diversos: la defensa del medioambiente y de los animales,  los derechos de las mujeres, la crítica social y política, las reacciones a determinadas políticas gubernamentales nacionales o locales, la defensa de los recursos naturales, entre otras, como formas de participación y acción política. 

 Un reciente libro denominado Bolivia digital muestra que aproximadamente 40% de la población está conectada a internet y uno de los usos más intensivos está en las redes sociales. De acuerdo con el mismo estudio, un 75% de quienes se conectan a internet tiene una cuenta en Facebook o Twitter, en las que busca construir o reproducir sus relaciones  y expresar sus intereses o rechazos. En ese marco, el ciberactivismo es una de las nuevas herramientas para cuestionar el orden vigente y generar significados compartidos,  movilizar a la población, realizar educación ciudadana, expresar  y agregar intereses, y otras funciones que en su momento fueron asignadas a los partidos políticos. Pero también existen experiencias bastante novedosas como la creación de partidos en la red. 

Hace pocos años ha surgido en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el denominado "partido de la red” que tiene el fin de constituir un espacio de deliberación bajo el lema "cómo quieres que sea tu ciudad” y pretende mejorar la participación  democrática mediante el uso de internet. Su ideología está centrada en un "manifiesto o visión de ciudad” compartida por los participantes.

 Cuenta con algunas reglas mínimas de funcionamiento y establece la participación en tres niveles: una asamblea online, una red de nodos autónomos que tienen contactos efectivos y verificables  y  comisiones que asesoran a los nodos, y cuidan el cumplimiento de las normas o disposiciones. Combinan su actividad política en red  con reuniones presenciales, buscando una participación distribuida territorialmente. La idea, a la larga, es generar "una red de partidos en red”; es decir, lograr contactos nacionales e internacionales y expandir su impacto; para ello participan  en eventos de la sociedad civil y recogen los nuevos paradigmas de acción política. 

Como se trata de un partido político, busca tener representantes en la legislatura como encargados de llevar las voces de quienes participan y votan en red.  El equipo técnico de este partido ha creado un software muy interesante que constituye un híbrido entre democracia representativa y democracia directa,  pues permite la participación de los usuarios en la aprobación o rechazo a  los proyectos de ley.  Se trata -según dicen sus protagonistas- de una nueva propuesta de hacer política "con ambición ciudadana”.

En ese sentido, se sienten representados en  una frase que alude a un momento crítico de la historia argentina reciente: "No queremos que se vayan todos, queremos entrar todos”. Esta experiencia permite concebir maneras no convencionales de fortalecer la democracia y reinventar la política.

María Teresa Zegada es socióloga.
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