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Desde el mirador

Por la madre tierra, marcha aprobada

Por la madre tierra, marcha aprobada
Varias ciudades de nuestro país, La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, fueron el escenario de una marcha simultánea protagonizada por jóvenes que ocuparon las calles para expresar una protesta  digna de todo apoyo: "Marcha por nuestra madre tierra”. La iniciativa partió desde las redes sociales y las motivaciones calaron hondo en la rebeldía de la gente joven. (Ejemplar para ser secundada también por los  adultos). Represas de agua se habían convertido en charcos, desaparición del lago Poopó, la intención gubernamental de invadir áreas protegidas en la Amazonia para inundar El Bala, y el parque Madidi, a pesar de los rechazos de expertos y de los propios pobladores de la zona, la construcción de una planta de investigación nuclear en la ciudad de El Alto y otros.

 La movilización tiene la finalidad de defender el medio ambiente en el que vivimos, con la sana intención de sensibilizar a la gente para que no se quede en espectadora pasiva y de exigir a los gobernantes políticas públicas que contribuyan a salvar  la naturaleza y que sean gratificantes para dotarnos de las condiciones deseadas para vivir bien.  No se detendrán ahí, según sus propios mensajes, sino continuarán  para alcanzar apoyo de entendidos y expertos en temas del medio ambiente para sus próximas acciones.

 Es oportuno en esta ocasión señalar el fenómeno juvenil de la rebeldía. La inconformidad frente a situaciones de improvisación, negligencia y hasta de corrupción es plausible y aún más, es aleccionadora para impulsar verdaderos cambios que la realidad impone.  El reclamo clamoroso para allanar problemas de cara a la ciudadanía como lo está demandando insistentemente la sociedad tiene ahora, como en muchas oportunidades que hacen a la historia,  una abanderada en la edad joven.    

 Lo anotado coincide con los carteles que exhibieron en la "Marcha por la tierra”, en los que se manifestó la determinación de defender el medio ambiente y la tierra misma. Sobresale en esa relación del ser humano con la naturaleza la figura femenina en su más sublime característica, la de la maternidad que se   plasma en su representación. Y de la Tierra, por sus bondades,  en ese simbolismo se destaca la fertilidad,  un factor esencial para la vida, razón por la cual no debe limitarse a los discursos.

 Al dar paso a la memoria citaremos que con rango de diosas hubo sumerias, mesopotámicas, celtas, nórdicas, griegas, egipcias, romanas, túrquicas, siberianas y más.    Mamá en la región andina y otras en las zonas  amazónicas.

No es sólo cosa del pasado;  las  deidades que encajan con la moderna concepción de "diosas madre”, como antes,  son claramente adoradas en muchas sociedades hasta la actualidad.
 También como se esperaba la juventud reunida en esta marcha puso una especie de corolario o colofón reflexivo que muestra al  hombre que ha depredado la naturaleza,   el medioambiente y que, constantemente, atenta contra la madre tierra.

 Varias entidades internacionales, tomando en cuenta la creciente preocupación por este asunto fundamental, han formulado serios planteamientos, entre ellas la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho un llamado ambicioso, ha invitado a los Estados y la sociedad civil a "sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y sustentabilidad”, incluyendo tres temas:  1.- El fortalecimiento de los compromisos políticos en favor del desarrollo sustentable. 2.- El balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación. 3.- Las respuestas a los nuevos desafíos por la tierra.    Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyen el eje central:  1.- Una economía ecológica con vistas a la sustentabilidad.  

2.- La creación de un marco institucional para el desarrollo sustentable.

 Estos objetivos son también los de todos.  La consciencia de que el país  se enfrenta a importantes cambios está cada vez más presente. Desde luego, aún es largo el camino entre las posibles alternativas y la capacidad de nuestra sociedad, en particular de nuestras instituciones y nuestros gobiernos, nacional y  departamentales, para evaluar la dimensión de estas transformaciones y ponerlas en práctica.

 Las intenciones de esa plataforma juvenil conforma protección de reservas naturales, buen uso de recursos sin dañar el medioambiente, preservación de todo lo relacionado con nuestra tierra, modificación de leyes vinculadas a esos fines.  Es importante no ver esta actividad como una suerte de todo o nada donde la transformación planteada se jugaría  en el lapso de unos pocos días. La marcha que comentamos puede significar un paso adelante.  Por algo hay que comenzar y viene al caso una frase acuñada hace tiempo y que circuló en la campaña de la marcha:  "Nada cambia, si tú no cambias”. 

Mario Castro es periodista.
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