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Desde el mirador

Diferentes despilfarros de unos y de otros

Diferentes despilfarros de unos y de otros
El agua potable es un bien cada vez más escaso. Se evaporó la creencia de que el agua es un bien inagotable. En muchos lugares del planeta hay gente que muere de sed cada día y grandes extensiones de la tierra se erosionan sin el sustento de humedad. . En muchos países  son constantes los foros, las reuniones de expertos, las polémicas sobre el delicado problema y casi nadie afronta  decididamente los factores primordiales en esta escasez de agua:  el cambio climático, la falta de bosques, la contaminación de las aguas, las pérdidas en el suministro y canalizaciones, los sistemas de riego derrochadores o el consumo doméstico excesivo.

Ahora del enfoque global dirigiremos la mirada a lo particular. Aquí la gente , de barrios periféricos lo mismo que de zonas residenciales, el habitante urbano   común que aún tiene la suerte de disponer  a su alcance agua potable sin cortes ni restricciones, hace un derroche enorme de este preciado líquido. El despilfarro de los ciudadanos, unido al consumo originado en el riego de parques públicos, jardines privados, lavado de vehículos y limpieza de las calles realizado, en su mayor parte, con agua potable, aumenta más aún su escasez, poniendo en peligro las reservas destinadas al consumo humano, y máxime, cuando atravesamos periodos de sequía, que cada año se pronuncian con más intensidad debido al temido efecto invernadero.
 
Viene al caso, en otro ángulo que en todo lado, por la temporada de carnavales se hacen intensas guerras con globos de agua, desvirtuando la tradición, exiliando. No olvidemos que según recientes informes de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se deforestan en el país un promedio de 290 mil hectáreas de bosques anualmente. Y la  unidad estadística de este organismo internacional ubica a Bolivia entre los 10 países con mayor pérdida forestal, uno de los factores que incide negativamente contra el medio ambiente y el curso natural de las aguas. (Ya me ocupé del crucial tema en mi columna de 5/12/206).

 Se dirá evidentemente que el desmedido consumo urbano de agua potable es cuestión de educación de la población, pero las razones subyacentes radican en deficiencias del sistema educativo en general y también en una ausencia de campañas  públicas que se originen en ámbitos gubernamentales. Ahí se da otro despilfarro, el de dineros que se destinan a innecesaria propaganda política oficial,  en la que particularmente se hace culto a la personalidad de los mandatarios del país o gastos que resultan ser nada más que lujos que no dejan beneficios al Estado como el circense "Dakar”, que costó a los bolivianos más de cuatro millones de dólares, relegando necesidades  apremiantes y vitales como la el suministro regular de agua potable.  

 Especialmente hemos querido puntualizar la  relación que tiene la percepción social en la actitud de cada uno de nosotros al desperdiciar  el agua. Todos tenemos algo que ver en este desperdicio de agua, y ninguno se preocupa por ponerle un alto al problema. Hay varios barrios, de la urbe paceña,  sin la provisión  de agua  y  sus pobladores tienen que caminar largas distancias para poder contar  escasos litros de agua mientras que otros abrimos cada una de las llaves que está cerca de nosotros y la usamos exagerada y desaprensivamente, pero todos debemos concienciarnos  de su uso racional y sólo indispensable .Así con nuestras actitudes contribuiremos a las soluciones.

 Hay cosas que por ser tan comunes en la cotidianidad pasan desapercibidas  y sólo las apreciamos un día en el que las perdemos. Ha ocurrido que hemos valorado cada gota de agua, al haberse interrumpido el suministro del líquido vital, en más de treinta barrios de la ciudad de La Paz.  

 La falta de agua potable nos ha traído varias lecciones que fluyen ahora como  reflexiones útiles.  En la vida corriente olvidamos su importancia siendo el principal componente del cuerpo humano, tan imprescindible que no se puede estar sin beberla más de 4 o 5 días, por lo que la bioquímica la considera sustancial en materia de biología en la naturaleza, con la aclaración de que para el consumo humano tiene que ser tratada y esa es la que ha escaseado en estos días.
 Desde hace tiempo, se reclama políticas públicas que atiendan esa demanda y, paralelamente, en las áreas en las se cuenta con ese suministro se insiste en  que se mejore la calidad del agua potable. Es evidente una falta de valoración del agua. Y tantas veces la usamos con extrema irracionalidad. Un despilfarro sin medida y sin criterio. Han sido pocas las campañas sobre el asunto y esas  dirigidas a su buen uso también han caído en vasija rota. . ¿Qué queda? Valorar el agua, no hay alternativa.

Mario Castro es periodista.
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