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Ausente un tema fundamental no sólo para Bolivia

Ausente un tema fundamental no sólo para Bolivia
Con una amplia agenda de asuntos insoslayables se ha realizado la V Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de América Latina y el Caribe, en la República Dominicana, Punta Cana,  con sede en  Bávaro, los días 23 y 24 de este mes.  

Luego de un análisis por parte de coordinadores y cancilleres, en previos  encuentros, correspondió a los presidentes, cuyo número fue escaso,  Evo Morales Ayma, de nuestro país,   Jocelerm Privert (Haití), David A. Granger (Guyana), Raúl Castro (Cuba), Daniel Ortega (Nicaragua), Salvador Sánchez Ceren (El Salvador), Rafael Correa (Ecuador), Andrew Holness (Jamaica), Nicolás Maduro (Venezuela) y el anfitrión, Danilo Medina (República Dominicana),   primeros ministros y jefes de delegaciones ratificaron los documentos, que  incluyen además un plan de acción y 19 declaraciones especiales.

 En los temas tratados se planteó   proteger a los pueblos de los efectos del cambio climático y los desastres naturales, impulsar la seguridad alimentaria, luchar contra la desigualdad y promover la educación,  facilitar el comercio y los encadenamientos productivos especialmente para que se pueda crear empleos en nuestra región, migración y desarrollo, el problema mundial de las drogas,  poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, así como devolución a los cubanos del territorio ocupado por la base naval de Estados Unidos en Guantánamo. Sobresalen igualmente las temáticas de desarme nuclear,  afirmar su respaldo al proceso de diálogo en Venezuela,  en  género adelanto de las mujeres y financiamiento para el desarrollo.

La CELAC  tuvo su primera reunión presidencial en Chile en 2013, la segunda en Cuba (2014), la tercera en Costa Rica (2015) y la cuarta en Ecuador (2016), nación que pasó la presidencia pro tempore a la república de El Salvador.

Como antes, ahora se ha puesto énfasis en el progreso solidario de los pueblos y la integración, particularmente para construir una  sólida unión teniendo en cuenta la vigencia de factores adversos o criterios que no están en esa filosofía, como  de la gran potencia estadounidense actualmente gobernada por Donald Trump.
 
En medio de una singular expectativa por la trascendencia del acontecimiento se suponía que su agenda guardaría relación directa con  asuntos que podrían calificarse como de índole vital; sin embargo, el injusto encierro de Bolivia no fue considerado y la reivindicación marítima estuvo ausente de su agenda,  no obstante que es un asunto de interés hemisférico  
 
Ocurrió lo mismo en otras reuniones cumbre como, no hace mucho, de la Organización de Estados Americanos, aunque eso se explicaba porque  fungía de secretario ejecutivo de ese organismo un influyente ciudadano chileno Miguel Insulsa. Mientras en todos los continentes y en la pluralidad de las conferencias internacionales se producía un pleno reconocimiento al derecho histórico de Bolivia para recuperar su salida soberana al océano Pacífico. Como en la OEA, Chile continuaba, al igual que ahora, con la política del embrollo pudiendo, ese organismo internacional, demostrar que era capaz de convertirse  en una eficiente, ecuánime y elogiable administradora de justicia.
 
Ahora, no dieron oportunidad en la V Cumbre de CELAC de abordar el asunto y de expresar además que el enclaustramiento boliviano perjudica el ideal del desarrollo armónico y equilibrado que propugna la ambiciosa unión de países latinoamericanos y del Caribe.  

Es evidente que el tema de la mediterraneidad de nuestro país causada por la usurpación de nuestro litoral por Chile,  120.000 km2 de territorio y cerca de 400 km de costa marítima, así como las aguas de las vertientes del Silala, desviadas y canalizadas arbitrariamente también por Chile se ventilan,  en la actualidad, en el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), con sede en La Haya, pero habría sido importante que en la V Cumbre de CELAC (aunque representantes de muchos países conocen  el delicado asunto y lo han apoyado), se hubiera puesto en el tapete de las consideraciones especiales por sus antecedentes históricos, el peso de sus connotaciones en la perspectiva de unidad y el apuntalamiento al que está obligado con nosotros ese organismo en razón de justicia.
 
Lo sucedido en Punta Cana  es una ocasión para hacer otra puntualización.  Es deplorable que no se hubiera anotado en la agenda el caso boliviano, tal cual es. Pese a la multiplicación de argumentos chilenos que divulgan en distintos foros con desparpajo por sus inexactitudes. Aunque se ensayen inéditos sofismas, el tiempo de las tergiversaciones debe llegar a su fin y son las reuniones internacionales los escenarios augurales para confiar en el retorno a la vecindad del mundo a través del mar.  

Mario Castro es periodista.
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