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Especial celebración y la indolencia

Especial celebración y la indolencia

Antes de ayer sábado (22/abril) se ha celebrado, en casi todo el mundo elDía de la Tierra.Tiene origen en 1972, en coincidencia con la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente, en Estocolmo, Suecia, cuyo objetivo fuesensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de la problemática ambiental.

Sus promotores formularon el planteamiento para crear conciencia sobre los problemas de superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otros temas ambientales a fin de proteger a nuestra madre y único hogar, tal como lo han expresado diferentes culturas en el curso de la historia evidenciando la relación entre sus ecosistemas y los seres que la habitamos. En ese afán participaron miles de universidades y centenares de comunidades, así comenzó a destacarse la importancia de la ecología, en 1970.

Algunas referencias generales más:la ONU adopta dicha celebración para reafirmar la importancia de la flora y de la fauna mundial. Está centrada en la conservación de la naturaleza, así como en la reiteración de su valor social y contribución al medio ambiente y que ninguna especie sea explotada al punto del peligro de extinción. La celebración del Día de la Tierra es más global, ya que su preocupación responde a los intereses del planeta.

Somos parte de este globo y no podríamos sustraernos al margen de esa totalidad, tenemos nuestra cuota de responsabilidades y de beneficios respecto del cuidado de la tierra y hacemos un acápite respecto de lo que nos corresponde

Por mucho tiempo no se tomó conciencia de algo vital para el país:la conservación de parques, áreas naturales y la explotación racional de los bosques. Tenidos en cuenta en la vida republicana, dentro de su propia constitución se adoptó formalmente algunas disposiciones, recién en 1939. Y pasados muchos años, en tanto ocurría el descuido de áreas naturales y la depredación de los bosques en el territorio nacional, no se contaba con disposiciones legales hasta hace algo más de una década.

Hubo una complacencia generalizada con las Leyes de Medio Ambiente y Forestal. Empero hay sectores que aún no están de acuerdo y es entendible porque afecta a sus intereses; especialmente aquellos que han explotado irracionalmente ese rubro. Pero en contraposición a esa actitud, más de 300 agrupaciones ambientales, rurales, urbanas, técnicas y empresariales, que particularmente estaban agrupadas en elForo de Medio Ambiente y Desarrolloapoyaron su vigencia por considerar indispensable preservar los 22 parques nacionales y áreas naturales con los que contamos, con una gran diversidad de fauna y flora que conforma la riqueza de recursos naturales. (Ejemplo de esa riqueza ecológica: en el parque nacional Madidi, se ha registrado 1.080 especies; la misma cantidad de aves de toda la Amazonía sudamericana), deplorablemente amenazada en la actualidad, con explotaciones que invadirían zonas calificadas como "protegidas” lo que vendría a ser no solo una contradicción si no la apertura a un daño incalificable a ese nuestro patrimonio natural.

Empero una gran parte de la población no es ajena a la preocupación general por ser, en el mundo entero, un factor determinante para la salud del planeta y para el desenvolvimiento del hombre. Ya habíamos participado en la"Cumbre de la Tierra"de 1992, en Río de Janeiro, Brasil, donde entre más de 150 países, suscribimos el acuerdo Agenda 21, pero lamentablemente no se ha hecho lo suficiente para apoyar ese desarrollo cuando, además, se produce un natural crecimiento demográfico.

Ahora el diagnóstico de la realidad nos muestra que en distintas regiones de nuestro territorio, unos 20 millones de hectáreas de parques nacionales y áreas naturales, están en riesgo. Según la Superintendencia de Sistemas de Regulación de Recursos Naturales Renovables, Sirenare, entre 1975 y 2014 se ha perdido más de 10 millones de hectáreas de áreas boscosas y a la vez ha desaparecido parte de la biodiversidad .

Actualmente se sigue lastimando esa riquezay socavando el bienestar futuro. Habrá que tomar conciencia de lo que se tiene que hacer, con efectivas políticas estatales. Sería irracional seguir depredando las zonas protegidas. Confrontamos ese desafío y con esa expectativa también dirigimos la mirada al Organismo Ejecutivo y a la Asamblea Constituyente. Hemos escuchado discursos caracterizados por muchas promesas, pero una cosa son las palabras y otra muy distinta la conducta que figura detrás de los ofrecimientos.

Estamos a tiempo esperando, particularmente de gobernantes, políticas efectivas de Estado en esta materia para saldar compromisos con la ciudadanía, además de cumplir convenios internacionales.

Mario Castro es periodista.

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