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Mario Castro
Desde el mirador

Alternativa marítima desairada

Alternativa marítima desairada
Desde hace mucho tiempo la ciudadanía tiene una expectativa sobre un punto que en la agenda de Gobierno debería tener primera prioridad: una salida al mar por las vías que llevan al Atlántico. Eso no significa de ningún modo que abandonemos la suprema aspiración de recuperar nuestro acceso al Océano Pacífico que fue usurpado por Chile en 1879, tema que después de innumerables reclamos fue planteado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ),  con sede en la ciudad holandesa La Haya, cuya solución por ese canal legal aún tenemos  que esperar bastante tiempo. 

 En innumerables ocasiones ocupó el primer plano la demanda por el mar cautivo en foros internacionales y es permanente el  reclamo en el territorio nacional; mientras Chile se equivoca al pensar que la patria convalece en las aguas  despojadas y sistemáticamente, con argucias que son falacias, soslaya la  reparación de la más que centenaria injusticia.

 La solidaridad de muchos países con Bolivia se expresa repetidamente y lo comprueba, por ejemplo, que el gobierno del Perú ofreció a nuestro país - según convenio de enero  de 1992-  un territorio sin soberanía,  358 kilómetros cuadrados para habilitar, por el tiempo de 99 años, una salida al Océano Pacífico, reafirmando antiguos lazos históricos, culturales  y económicos entre ambos países,  de la playa Boliviamar, en el puerto peruano de Ilo, pero claro que no es lo ideal, por lo que se debería actuar sobre aquello que calificamos como primera prioridad para salir al Atlántico.

 El camino para llegar a esa amplia puerta con la vecindad del mundo debe  comenzar con Puerto Busch. Se trata de un viejo anhelo cruceño que se  convierte en la actualidad en una realidad nacional más que necesaria.  Puerto Busch  es un puesto militar de Bolivia, situado en el extremo este del país, en la provincia Germán Busch del departamento de Santa Cruz.

Está en una zona estratégica para el acceso al Océano Atlántico a través del río Paraguay. Se sitúa en una área llamada Triángulo Foianini, junto a ese río, zona que fue adjudicada a Bolivia en virtud del Tratado de Petrópolis, firmado con Brasil el 17 de noviembre de 1903.

Se puede acceder a  Puerto Busch por una carretera de 140 kilómetros que la conecta con Puerto Suárez. La mayor diferencia de Puerto Busch con los otros puertos bolivianos de Puerto Suárez, Puerto Aguirre y Puerto Quijarro es  que Puerto Busch se encuentra directamente junto al río Paraguay, y su tráfico fluvial no está sujeto a interferir con otros países (los barcos que salen de los otros puertos deben atravesar Brasil por el canal Tamengo para poder llegar al río Paraguay.

 Al construir la vinculación  a Puerto Busch, se generaría un canal navegable altamente ventajoso que, según los conocimientos de ingenieros especializados en el tema, por ser  transporte fluvial tiene sobre el ferroviario y el carretero ventajas fundamentales:  el costo de inversión y mantenimiento en este sector es bastante menor, el consumo de energía es bajo; existe  una gran capacidad de manejo de carga en los puertos, y la capacidad de tracción para recorrer grandes distancias es enorme. Además que el transporte por agua adquiere real importancia para Bolivia, ya que le permitiría llegar al Océano Atlántico, superando las limitaciones geográficas que inciden en  cualquier economía.

 Ha transcurrido también bastante tiempo desde que se anunciara realizar  un  proyecto de construcción de su puerto que, según las noticias de entonces,  sería el más grande y moderno del país, pero es otra tarea importante pendiente.   Frente a las constantes serias dificultades y cuantiosas pérdidas económicas para  el comercio exterior boliviano  con  los puertos chilenos  es más que importante que se cuente con  esa vía.

 Después de haberse estudiado las posibilidades que se dan para una facilidad portuaria y de las tantas adhesiones expresamente manifestadas en el oriente, y en el occidente, por diversas instituciones y por expertos que conocen bien la materia,  lo que es difícil de comprender es  por qué los gobiernos, desde la pérdida del Litoral, no facilitaron la única salida natural que le quedaba a Bolivia: el Atlántico por la vía del río Paraguay;  como igualmente no es comprensible que actualmente, sobre todo en época de bonanza económica, no se hubiera dispuesto suficientes recursos para la construcción del Puerto Busch, con todos  sus requerimientos modernos.    

Mario Castro es periodista.
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