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Pedro Portugal Mollinedo
Librepensamiento

Donald Trump... Evo Morales

Donald Trump... Evo Morales
¿Qué tienen de parecido Donald Trump y Evo Morales? Contrariamente a lo que muchos especulan, no mucho. Sin embargo, pese a ello es posible que tengan camino compartido en el futuro.

Quienes buscan afanosamente similitudes entre estos dos gobernantes lo hacen generalmente guiados por sentimientos menospreciadores: ambos serían egocéntricos, artificiales y demagogos. Emociones de ese tipo son racionalizaciones que encubren trasfondos que no pueden ser expresados, pues de hacerlo exhibirían aquello que quieren ocultar. 

En el caso de Donald Trump sus más acendrados críticos son los frustrados por el fracaso de la revolución civilizacional liberal: el establishment del primer mundo. Contrariamente a otros proyectos revolucionarios, éste se basaba menos en cambios socioeconómicos que en el de mentalidades. Se dio así un imperialismo cultural en el que temas como la ideología de género, el relativismo cultural y moral y el panteísmo medioambientalista se concibieron como transformadores sociales. 

Paradójicamente, ese imperialismo cultural que garantizaba el statu quo económico de su sistema  fue recibido con jolgorio por los revolucionarios anti-capitalistas del tercer mundo. El MAS y Evo Morales hicieron parte de esa jarana.

Un tema recurrente en esa fantasía liberal  era la referencia al ciudadano "poco contaminado” —el habitante rural del primer mundo y el buen salvaje del tercero— como modelos que probaban la validez de sus utopías. Sin embargo, en estas últimas elecciones en los Estados Unidos la "América profunda” votó por los conservadores y no por los liberales.

Donald Trump tuvo que contradecir y bregar contra un sólido y solvente aparato institucional e ideológico para poder triunfar. Evo Morales contó con el apoyo de ese mismo aparato para llegar al poder.

El multiculturalismo en Bolivia a través de ONGs, instituciones internacionales y la intelectualidad criolla  se impuso como visión de la realidad ya antes de la llegada del MAS al gobierno. A ese conjunto le aterró la posibilidad de un cambio sustancial en Bolivia a través de la insurgencia indígena, emblematizada del 2000 al 2003 por Felipe Quispe. El MAS fue propulsado entusiastamente por esa visión del mundo, que se encarnó en la Asamblea Constituyente y en los postulados que después impregnaron nuestra Constitución Política del Estado.

El ejercicio del poder concreto fue el que alejó al MAS de esa "cosmovisión”. Al igual que en los Estados Unidos, en Bolivia el habitante rural y de poblaciones pequeñas es conservador, aferrado a convicciones profundas, alérgico a todo relativismo, adepto del progreso y a los valores racionales que lo aseguran. ¿Cómo podía el MAS satisfacer al mismo tiempo las expectativas de su base fundamental de apoyo —el comunario, el pueblerino y el indígena urbano— y las extravagancias románticas de los indiólogos criollos urbanos?

Abandonando el pachamamismo, Evo Morales y el MAS dieron un salto al vacío. El cosmovisionismo fue reemplazado por el desarrollismo desenfrenado; las líricas declaraciones sobre la Pachamama fueron ahogadas por la batahola extractivista; las ideas sobre el socialismo comunitario se vieron desplazadas  en provecho del financiamiento de la oligarquía cruceña.

Lo extraordinario es que en este desmadre el MAS haya mantenido su dominio. En realidad, no hace más que reproducir una característica de nuestra historia: se intentan grandes cambios que fracasan estrepitosamente; luego, los fallidos artífices de la transformación se adecúan a lo que querían modificar y finalmente, el ciclo de protesta y de nuevos intentos de cambio radical recomienzan, generalmente destrozando a los fracasados gestores del anterior periodo.

En ese panorama se entiende  lo que puede aproximar Evo Morales a Donald Trump: un poder norteamericano sin obsesión imperialista cultural y preocupado por restablecer los criterios de su grandeza nacional será más proclive a tolerar gobiernos que a su predecesor exasperaba. Trump le brinda al actual gobierno la posibilidad decorosa de rehacer camino, posibilidad que en lo doméstico le ofrecieron antes la Cainco y los agroindustriales de Santa Cruz.

Pedro Portugal Mollinedo es director de Pukara, es autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia.
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