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¿A qué viene el ataque a la Asamblea de Derechos Humanos?

¿A qué viene el ataque a la Asamblea de Derechos Humanos?
La verdad es que nos sorprendió el asalto de hace unas semanas a la sede de la Asamblea de Derechos Humanos, y ahora que se han aclarado las cosas parece importante analizar lo que pasa.

Resulta que un dirigente minero de Colquiri se cree autorizado para tomar la Asamblea, supuestamente porque a un delegado suyo se le ha pedido que aclare sus papeles antes de reconocerlo como tal (requisito que se le pide a cualquier delegado en cualquier instancia). A continuación, dicho dirigente aparece apoyado por algunos miembros de la Federación de Mineros, de las Bartolinas y de otras organizaciones sociales —casualmente todas afectas al partido de gobierno— que pretenden organizar un congreso trucho, argumentando que "ellos” (se supone que las organizaciones sociales) fueron los fundadores de la Asamblea y que actualmente han sido vilmente desplazados por los actuales dirigentes, reiterando los ataques xenófobos a la presidenta Amparo Carvajal…

Adicionalmente, logran que la señora Teresa Zubieta (de la Defensoría del Pueblo) califique el asalto de "problemas internos” de la Asamblea, repitiendo así el modelo de ataque, en su momento, a la CIDOB o al Conalcam. Todo esto merece algunas aclaraciones y después una pregunta sobre el problema de fondo.

Las aclaraciones. La Asamblea de Derechos Humanos se fundó cuando terminaba la dictadura de Banzer (hace 40 y más años), en momentos en que los dirigentes de las organizaciones sociales estaban perseguidos o exiliados, cuando no presos. El primer presidente nacional fue el padre Julio Tumiri y en todos los departamentos los fundadores de la Asamblea fueron hombres y mujeres de la sociedad civil, que asumían los riesgos de enfrentar la dictadura a título personal (y no a nombre de ninguna organización). Ciertamente, eran numerosos los curas y monjas comprometidos, así como pastores metodistas igualmente comprometidos. Y lo digo desde mi experiencia personal como primer presidente de la Asamblea de Derechos Humanos en Santa Cruz…

¿Qué edad tenían entonces ustedes, compañeros, que ahora alegan haber sido los "fundadores” de la Asamblea? Amparo Carvajal sí estaba ahí, asumiendo el peligro, como estaban otra serie de personas que habían nacido en otro país; y resulta lamentable que ahora haya quien se atreva a descalificar a esos luchadores y luchadoras por no haber nacido en Bolivia (como sí habían nacido Banzer, García Meza y compañía, ¿será que eso los legitima?). Por lo demás, la Asamblea siempre tuvo sus estatutos, sus formas de afiliación, de participación y de organización, y a esos estatutos se atienen las actuales directivas (tanto las departamentales como la nacional). Y su legitimidad queda a la vista con la vigilia de jóvenes y activistas, que espontáneamente se están organizando para defender la Asamblea de quienes ahora la asaltan (superando en atrevimiento al propio dictador Banzer).

Y ahora la pregunta: ¿no se dan ustedes cuenta, compañeros mineros y bartolinas y del Conalcam, que con estas actitudes debilitan cada vez más al Gobierno al que pretenden defender? ¿Creen, por ejemplo, que el Gobierno ha ganado algo con elegir a un Defensor del Pueblo sumiso, que por lo mismo pierde toda credibilidad? Y claro, como la Asamblea no depende de ningún poder del Estado, ustedes interpretan que la vía adecuada es el asalto, sin percibir que cuando una fuerza política acude a este tipo de maniobras  está mostrando que lo que le falta es legitimidad. Por lo demás, no es de extrañar que la Asamblea esté padeciendo en este momento la misma agresión legal que sufren las ONG independientes. ¿No perciben que esto desacredita —interna e internacionalmente— al partido y al gobierno que ustedes pretenden fortalecer?

Compañeros y compañeras de las organizaciones sociales: la obsesión por atacar, no sólo a los opositores (haciéndolos crecer), sino también a los militantes críticos del proceso de cambio, les aseguro que es —como toda obsesión— contraproducente. Piénsenlo…

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.
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