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¿De veras vamos a destruir el TIPNIS?

¿De veras vamos a destruir el TIPNIS?
A estas alturas se puede afirmar que la decisión gubernamental de trazar una carretera Cochabamba-Trinidad atravesando el TIPNIS vino a ser el punto de inflexión que marcaba la marcha atrás de nuestro proceso de cambio. Hasta ese momento ciertamente hubo errores, vacilaciones y pequeñas inconsecuencias, pero en lo fundamental el proceso marchaba hacia delante, y lo hacía en el horizonte de la nueva Constitución. El conflicto fue muy serio y trascendió nuestras fronteras, y llegó a parecer que dicho proyecto vial estaba detenido. Sin embargo, ahora se nos informa que no, que el proyecto sigue adelante -en realidad nunca se detuvo-, y que el Estado Plurinacional procederá a la destrucción del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure. Se trata de una incongruencia política y ambiental que se volverá histórica. Recordemos sus componentes centrales.

El primer argumento era la necesidad de vincular los departamentos de Cochabamba y Beni, lo que realmente respondía a una antigua demanda. Pero entretanto el Presidente Evo había sorprendido al mundo entero con la afirmación de que !los Derechos de la Madre Tierra son más importantes que los Derechos Humanos! 

De donde se deducía que la conservación de un parque nacional, santuario de diversidad ecológica, era más importante que el objetivo económico de vincular a dos departamentos para ventaja de sus habitantes (lo que en el mejor de los casos representaba un derecho humano). No se quiso barajar otros posibles trazados de carretera (la verdad es que ninguno era convincente) y tampoco se quiso barajar la alternativa (ésta sí viable) de trazar una vía férrea en lugar de una carretera. Aquí la primera incongruencia.

La segunda fue la forma como el Estado Plurinacional trató a los pueblos indígenas de tierras bajas que protagonizaron dos marchas de protesta. Nada menos que el entonces Ejecutivo de la CSUTCB afirmó por televisión que "esos salvajes no saben lo que les conviene, nosotros les vamos a tener que explicar” (sin que nadie del Gobierno ni del MAS ni de la CSUTCB lo mandara a callar); y de hecho el Ministerio de Gobierno procedió a reprimir la marcha indígena…

Pero aquí hay algo peor. El pretexto de la represión fue el supuesto intento de secuestro del canciller Choquehuanca por parte de los y las marchistas indígenas. Sin embargo, años después se pudo ver en las pantallas de Tv que la "indígena” que procedía a secuestrarlo (a intentar secuestrarlo) en realidad era una policía disfrazada de indígena. Una falsificación totalmente indigna del Proceso de Cambio y del nuevo Estado Plurinacional. A esto se añade la afirmación gubernamental de que en la Policía se había producido una "ruptura en la cadena de mando”, sin que hasta ahora se haya podido saber quiénes fueron los responsables. Es una pena tener que recordar todo esto.

La tercera incongruencia fue la consulta que supuestamente se hizo a los pueblos indígenas del TIPNIS, y cuyo resultado oficial fue la supuesta aprobación de la carretera. Sin embargo, sabemos que, en primer lugar, no cabe hacer una consulta contraria a la Constitución -tendría que haber sido un referéndum a toda la población del país-; y en segundo lugar existen las pruebas documentadas (por el Defensor del Pueblo, y por la Asamblea de Derechos Humanos) de que la tal consulta fue tramposa.

Y la cuarta incongruencia es la repetida afirmación de que la carretera apunta precisamente a beneficiar a los pueblos indígenas del TIPNIS, que viven en condiciones económicas harto precarias. Esto es cierto, pero es evidente que esos pueblos (que antes habitaban   Chapare y tuvieron que emigrar al TIPNIS debido a la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz) si ahora les cruzamos su territorio con otra carretera -y por tanto los penetramos con una lógica económica que no es la suya- tendrán también que irse, y nadie puede predecir a dónde.

De hecho hay denuncias de que ya se ha empezado a cultivar cocales en pleno TIPNIS… ¿Será posible que insistamos en llevar a la práctica el peor error y la más grave incongruencia de los últimos años? Nos cuesta creerlo.

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba. 
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