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Rafael Puente
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¿Creciente descomposición en el MAS?

¿Creciente descomposición en el MAS?
Los últimos acontecimientos de Achacachi (La Paz) y de Independencia (Cochabamba) realmente resultan preocupantes. En Achacachi, población histórica y simbólica del espíritu indomable del pueblo aymara, el alcalde del MAS es acusado de corrupción, se movilizan en su contra las juntas vecinales, y los Ponchos Rojos salen en su defensa, y poco menos que arrasan el pueblo, dejando al presidente de la Fedjuve prácticamente como un traidor (¡por luchar contra la corrupción!).

 En Independencia, pueblo también luchador e histórico de la cultura quechua, pasa algo parecido: el alcalde del MAS es acusado de graves delitos de corrupción —a estas alturas ya está en la cárcel—, pero lo que hace el MAS es expulsar del partido al presidente del Concejo ¡por haber denunciado la corrupción del alcalde! ¿Será que alguna instancia superior del MAS ha desautorizado esa decisión generada en Quillacollo? No lo parece…

 Si a esto le sumamos la trágica historia del Fondioc —cuyo proceso no acaba de avanzar— y le sumamos el vergonzoso episodio de la toma de la Alcaldía de El Alto para quemar la documentación que podría inculpar al exalcalde Patana —tristemente también del MAS— episodio promovido por el famoso Braulio Rocha (dispuesto a militar donde haya poder y dinero), la situación resulta cada vez más preocupante (y esto sin mencionar al ya famoso Rómer Gutiérrez, preso en Brasil por haber ingresado a dicho país 100 kilos de cocaína  en una camioneta que en territorio boliviano nadie detectó, hermano de una diputada suplente del MAS, y que ahora aparece en numerosas fotografías con ministros del Gobierno).

¿Qué está pasando? En realidad nada nuevo: espectáculos parecidos hemos visto en su momento con el MNR y la ADN y con el MIR, y con la UCS y con la NFR... En el fondo es el fenómeno del poder, que tiende a corromper a quienes lo ejercen. Lo tristemente nuevo es que con el MAS ese fenómeno afecta a nuestros pueblos indígenas, que eran nuestra reserva moral (y que al no haber acumulado experiencia de corrupción se hacen pescar más rápidamente).

Y esto nos lleva al tema del partido como tal, al que nada menos que Lenin define como el embrión del futuro Estado; es decir, como instrumento para la acumulación de poder, que es la causa de todos los males. Desde hace tiempo se ha podido comprobar que fue un gran error haber permitido que el "Instrumento Político”, creado por la CSUTCB, en 1995, haya ido convirtiéndose en partido (por cierto, hay quien opina que el comienzo de la crisis social y política que vive Venezuela empezó cuando se creó el partido —el PSUV—, ya que los partidos son siempre la causa de desgracias, como podemos ver en toda nuestra historia). 

 Y es que el partido, en lugar de tender a la disminución paulatina del Estado, para que se fortalezca la sociedad, a lo que tiende es a reforzar el Estado, por supuesto a costa de la sociedad.
 
Por lo demás, se sabe que el poder como tal es contaminante y siempre induce a la corrupción o, por lo menos, a tolerarla (a cambio de más poder).

 ¿Será que estamos a tiempo de recuperar a ese sujeto indígena que está siendo víctima del ejercicio del poder? Espero que sí, pero en vista de los acontecimientos recientes no parece que vaya a ser fácil, ya que el acceso al poder sin una formación política previa (y seria) a lo que conduce es a la interpretación de que cuando me incorporo al aparato del Estado (ingenuamente entendido como el Estado patrimonial; es decir, como patrimonio de todos, del cual unos cuantos se han estado aprovechando), no es para cambiarlo, sino para cobrar mi parte de la herencia (que hasta ahora otros se la quedaban), y cuando estoy cobrando mi parte de la herencia descubro que también puedo cobrar la herencia de otros, con lo que el paso a la corrupción es casi insensible…

 Por mi parte, me ratifico en la frase que me atreví a formular cuando todavía era parte del Gobierno y que decía así: "En estos momentos hay en Bolivia dos errores que no se debe cometer: el primer error es estar en contra del MAS, y el segundo estar adentro del MAS”. ¿Cómo la ven?

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.
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