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Entre ceja y ceja

Un debate crucial

Un debate crucial
La recta final de la campaña en Estados Unidos está para alquilar balcones. Hillary Clinton y Donald Trump disputan, voto a voto, el favor de los electores en una de las batallas políticas más calientes y disputadas de la historia de ese país. Si bien compiten seis binomios, dos de ellos encabezados por mujeres, sólo la candidata demócrata y el candidato republicano tienen chance de llegar a la Casa Blanca. El candidato libertario Gary Johnson podría obtener hasta un  15%, mientras que Jill Stein, del Partido Verde, podría llegar al 5%. Darrell Castle, del Partido Constitucional, y Evan MacMullin, Independiente, no figuran en los sondeos previos con alguna posibilidad.

 Las elecciones se realizarán el martes 8 de noviembre, vale decir, dentro de 20 días y hoy, a las 21:00, dará inicio en la Universidad de Nevada, en Las Vegas, el tercer y último debate entre las dos candidaturas que aparecen con mayores opciones. Este evento aparece como definitivo y clave para inclinar la balanza del favor popular.

 La mayoría de los analistas y los medios de comunicación tienen a Hillary Clinton como a la favorita, sobre todo después de la demoledora campaña negativa que padeció Donald Trump en las últimas semanas, relacionadas a comentarios sexistas realizados por el magnate hace algunos años y que fueron difundidos "oportunamente”. Sin embargo, algunos opinadores creen que, como sucedió en ocasión de los referendos recientes en Gran Bretaña y Colombia, el electorado puede reaccionar de manera inopinada, y desmentir lo que dicen los pronósticos.

 Como se sabe, en Estados Unidos las elecciones son indirectas. No gana el que obtiene la mayoría de los votos en la elección, sino aquel que gana el mayor número de delegados de los respectivos colegios electorales de cada uno de los Estados que constituyen la Unión. Para ganar, los partidos deben triunfar por simple mayoría de votos en el Estado en cuestión y alzarse con la totalidad de los delegados (con la excepción de Maine y Nebraska). Ahora bien, existe la presunción de que una gran mayoría de Estados ya tiene definido su voto, por uno u otro partido, y que son sólo 11 los  que están en juego, los denominados "swing states”.

 Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, Nueva Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin son los Estados que no tienen claramente definida su preferencia y que decidirán la elección. Inclusive, se dice que son algunos condados de Florida los que podrían inclinar la elección, tal como sucedió el año 2000 en la recordada contienda entre George W. Bush y Al Gore.

 Siendo tan apretada la situación, el debate de esta noche adquiere una importancia muy grande y es muy probable que sea uno de los factores claves para el resultado que se dé el 8 de noviembre. En el primer debate, Trump llegó con toda la expectativa de "noquear” a Clinton, pero se encontró con una sorpresa y perdió la primera batalla. Al segundo debate, los papeles quedaron invertidos, ya que parecía que Clinton llegaba para darle el golpe de gracia a un Trump debilitado y acosado por una monumental campaña negativa, pero no sólo que no derrotó al republicano, sino que terminó deteriorada.

 Hoy los rivales deberán extremar sus recursos para hacer la diferencia. Es probablemente la última oportunidad que tengan para convencer a los indecisos de los Estados clave.
 
Convencerlos no tanto de las propias virtudes como de los defectos del contrario. Como decía John Napolitan, nadie gana los debates, sino que alguien los pierde. La clave para Clinton estará en marcar diferencia en la calidad moral y la prestancia para gobernar a la primera potencia del mundo; mientras que para Trump el desafío consiste en profundizar las dudas sobre la templanza y la fortaleza de su contendiente para dirigir al país.

 Y, por supuesto, que dependerá de la capacidad de anticipación estratégica y respuesta contingente de ambos equipos de campaña en la preparación que hayan logrado de sus candidatos. Imperdible debate… yo ya estoy con el televisor prendido.

Ricardo Paz Ballivian es sociólogo.
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