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Entre ceja y ceja

Trump ya ganó

Trump ya ganó
De hecho, me tiemblan los dedos cuando aprieto las teclas del ordenador y escribo el título. En lo personal, más allá de los defectos y debilidades de Hillary Clinton, quisiera que se convierta en la primera mujer presidenta de Estados Unidos de América. Creo que Donald Trump es un personaje impredecible, pero muy peligroso debido a su ignorancia, su machismo y su xenofobia.
 
El mundo, con él ejerciendo de mandamás de la potencia número uno, sin duda que sería un lugar menos seguro.

La campaña presidencial de este singular candidato empezó el 16 de junio de 2015, en la Torre Trump de la ciudad de Nueva York, con la "marca”: Make America great again (Hagamos de Estados Unidos un gran país de nuevo). El estratega de su campaña en los inicios fue el controvertido, pero genial, Corey Lewandowski. En los inicios casi nadie lo tomó en serio y fue desahuciado por analistas y medios de comunicación. 

Busch, Rubio y Cruz eran los favoritos del partido republicano para la nominación y fueron cayendo inexorablemente ante el embate del "huracán” Trump. Contra todos los pronósticos, el magnate neoyorquino fue oficialmente consagrado como candidato el 19 de julio de 2016. La primera vez en 60 años que alguien fuera de la jerarquía del partido accedía a esta representación.

Muchos pensaron que el discurso se moderaría a partir de entonces y que, una vez logrado el objetivo de la nominación, Trump iría a la búsqueda de votos del centro político. Una vez más, analistas y medios de comunicación erraron olímpicamente. El candidato republicano se ratificó en todas sus propuestas radicales (construcción del muro con México, eliminar el ObamaCare, eliminación de impuestos, etcétera) y protagonizó una campaña muy agresiva contra su oponente demócrata. A lo largo de la campaña tuvo buenos y malos momentos, pero mantuvo la línea ofensiva y no renunció a jugar con las blancas. El resultado es que llega al martes definitivo (8 de noviembre) prácticamente empatado en los sondeos y con alguna ventaja en los "swing states” (Estados claves).

Desde mi punto de vista, el acierto mayor del equipo de campaña republicano fue el manejo del timing. Aguantaron un terrible ataque en las semanas precedentes, prácticamente de todo el establishment político y mediático, que hizo un esfuerzo monumental para "enterrar” a Trump. No lo lograron y el candidato incombustible tuvo todavía aire y zona para contraatacar. El reposicionamiento de la investigación sobre los correos electrónicos de la ex secretaria de Estado, que lleva adelante el FBI, afectó a Hillary Clinton en el momento de la campaña menos oportuno (para ella) y le da un impulso inesperado a Trump justo en la recta final.

La verdad es que a esta altura de la contienda electoral es plausible decir que Donald Trump ya ganó. Logró llegar al día de las elecciones entero y con igualdad de oportunidades para vencer a su rival demócrata. Lo hizo siendo fiel a sí mismo, representando un verdadero retorno a los valores, creencias y prejuicios más conservadores de los estadounidenses, sobre todo blancos y de la clase media baja. Demostró, una vez más, que es posible ganar una elección teniendo prácticamente a todos los medios de comunicación en contra. Comprobó que en materia electoral no hay recetas ni "estrategias” infalibles; que cada elección es distinta y que todo depende de las circunstancias, y de los actores concretos.

Trump ya ganó (aunque, ojalá, pierda la elección) porque puso de pie a una gran masa de ciudadanos que piensan como él, aunque tienen vergüenza de expresarlo: un conjunto de gente que se creyó el cuento del "destino manifiesto” y de la superioridad de su nación en el contexto mundial; un conglomerado enorme de atávicos individuos, asustados con lo diferente y dispuestos a no ceder ante un mundo que los obliga a la interculturalidad y la integración.

Trump ya ganó, independientemente del resultado electoral, y la humanidad perdió. Ojalá sea sólo una batalla y no la guerra contra la intolerancia y la ignorancia.    

Ricardo Paz Ballivián es sociólogo. 
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