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Entre ceja y ceja

La vocería del mar

La vocería del mar
En 2014, Evo Morales tuvo la sagacidad para diseñar y llevar a cabo una política de reivindicación marítima que concentre toda la sinergia nacional. Convocó a expresidentes y excancilleres para enriquecer el equipo de defensa de nuestro derecho a obtener un acceso soberano y útil al océano Pacífico. El país entero aplaudió la política de Estado planteada por el Presidente y obvió el sectarismo que significó aislar a las representaciones de la oposición. Era tan importante para todos los bolivianos dar una imagen de unidad, que los propios jefes opositores dejaron a un costado cualquier reclamo y se sumaron a respaldar nuestra demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La  Haya.

En abril de ese mismo año, visto el descomunal aparato de relaciones públicas que atendía los intereses chilenos en el mundo y que nos evidenciaba una situación de asimetría en el cabildeo de nuestra demanda, el presidente Morales decidió, acertadamente, encargar al expresidente Carlos Mesa la vocería de nuestra reivindicación. De todas maneras, parecía que este solo hecho no era suficiente para equilibrar el trabajo de la diplomacia chilena, que iba a exigirse al máximo para desacreditar nuestro derecho.

Carlos Mesa dio inicio a su labor con la colaboración de un reducido grupo de apoyo (un asesor y una secretaria) pero, con disciplina y sentido de oportunidad, realizó un periplo por todo el mundo, llevando los argumentos bolivianos con la solvencia del conocimiento histórico y la facilidad de palabra que todos le reconocemos. Así, de manera inopinada, logramos equilibrar y, como reconocen en Chile, derrotar la estrategia mapochina de comunicación, gracias a la fuerza de nuestros argumentos, pero, claro que sí, también por la capacidad de nuestro vocero.

Debemos decir, en honor a la verdad, que Carlos Mesa sólo fue un factor dentro de un equipo nacional muy solvente y que sabía lo que hacía y hacia dónde se dirigía. Este equipo,
encabezado por el presidente Evo Morales, lo componían, en sus personalidades más visibles, el canciller David Choquehuanca, el expresidente y embajador actual Eduardo Rodríguez, el procurador del Estado Héctor Arce y varios ministros y embajadores del actual Gobierno que hicieron un trabajo patriótico y encomiable, y que todo el país supo reconocer.

El resultado de este esfuerzo se materializó el 24 de septiembre de 2015, cuando la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, resolvió seguir adelante con el litigio entre Bolivia y Chile por el acceso al mar. 14 magistrados votaron a favor de la competencia de la Corte para seguir con la demanda presentada por Bolivia en contra de Chile. Dos magistrados votaron en contra. Así suceden las cosas cuando los bolivianos actuamos con unidad y apelamos a lo mejor que tenemos para lograr hacer prevalecer nuestros derechos.

Inmediatamente sucedida esta victoria preliminar, Chile empezó el contraataque comunicacional. Apenas unos días después de conocido el primer fallo de la CIJ, un canal de televisión chileno invitó a Carlos Mesa para "debatir” sobre la decisión. Obviamente| la intención era "destruir” los argumentos bolivianos y desacreditar a nuestro vocero ante los ojos del mundo. Carlos Mesa aceptó el riesgoso desafío y no sólo salió airoso, sino que dio cátedra de historia y solidificó aun más nuestra posición victoriosa.

A su retorno al país, nuestro vocero fue consultado, dada su condición de expresidente y personalidad pública, acerca de su posición en relación con el referendo constitucional que pretendía reformar la Constitución para permitir una nueva postulación del presidente Morales.
 
Mesa dijo que no estaba de acuerdo con la reforma y a partir de allí el Gobierno rompió lanzas contra nuestro vocero, y se dio a la tarea de desacreditarlo con una suerte de patrañas y acusaciones inventadas.

Un año después de este "congelamiento”  y ataque a nuestro vocero, de manera aparentemente oficiosa y claramente obsecuente, Eduardo Rodríguez nos acaba de anunciar que la labor de vocería de Carlos Mesa ha concluido y no es más necesaria. Se cierra así un círculo que demuestra que nuestra política de reivindicación marítima ha sufrido un serio quiebre como política de Estado, por razones mezquinas y de politiquería interna. 

Seguro que en Chile a estas horas están bailando una cueca, pero les aconsejamos que no canten victoria. Carlos Mesa sigue siendo el vocero de la causa marítima de Bolivia. Eso no lo puede cambiar el Gobierno, porque, independientemente de la formalidad, ése es el sentir genuino del pueblo de Bolivia.

Ricardo Paz Ballivian es sociólogo.
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