La Paz, Bolivia

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Entre ceja y ceja

Engaño a primera vista

Engaño a primera vista
Es el título de una fresca y muy bien lograda película boliviana que se exhibe en salas de todo el país por estos días. El filme es el primero que guionizan, protagonizan y dirigen los hermanos Yecid Jr. Y Johanan Benavidez, con el acompañamiento en la producción del padre de ambos, Yecid Benavidez. Las coprotagonistas son dos noveles actrices, Yamilka Aburdene y Tatiana Valdés y completan el elenco principal Enzo Malky, Gerardo Aguirre e Ignacio Montaño.

Se trata de una comedia liviana, sin mayores pretensiones que entretener al público con un producto que no tiene nada que envidiar a otros del mismo talante de Latinoamérica e inclusive de Hollywood. La calidad de sus imágenes y la fotografía se explican, además de la profesionalidad y el talento de Eduardo Capriles, por el uso de tecnología de punta, 5K, que es la utilizada hoy por las grandes corporaciones del cine.

Llama la atención de esta película, el hecho de que las actuaciones hayan sido tan bien logradas, bajo la guía de Fernando Arze, interpretando un guión, si bien simple, muy coherente y correcto.
 
Es de resaltar igualmente la continuidad conseguida gracias a una edición muy profesional de Roberto Bolado y un sonido de primera calidad. Todos estos elementos son novedosos en el cine boliviano. Nos demuestran que es posible realizar filmes en Bolivia con solvencia tecnológica y muy profesionales.

La trama es sencilla y previsible, sin sorpresas ni giros inesperados, pero es pletórica en gags y situaciones humorísticas que logran mantener al público riendo, y divertido, durante los 90 minutos de exhibición. No se plantean grandes dilemas éticos, ni tampoco está presente crítica social o posicionamiento ideológico. Es, repito, una película que sólo busca entretener y permitirnos pasar un buen rato.

Un plus relevante de la cinta es la manera cómo se muestra la imponente belleza de La Paz. El rostro moderno y desarrollado de la ciudad, con pasos a desnivel, teléfericos, rascacielos, etcétera, se ven realmente deslumbrantes, con tomas realizadas desde el aire por un dron que nos brinda una perspectiva inédita de nuestro paisaje. Si bien la mayor parte se rueda en el Megacenter, las escenas de exteriores son magníficas y muy bien elegidas.

Al margen de la supuesta banalidad e inocuidad, que espanta a los sesudos críticos de nuestro medio, las principales críticas que se han hecho a la película están relacionadas a la excesiva publicidad que, de manera poco discreta, está presente en toda la cinta. Pero lo que debemos cuestionarnos al respecto es ¿cómo entonces se podría financiar una producción de las características que describimos? Es bien sabido que el principal escollo para hacer cine en Bolivia es la ausencia de financiamiento, que provoca el naufragio de cualquier emprendimiento serio al respecto. La verdad es que, además de los valores intrínsecos, de Engaño a primera vista, su ingeniería financiera y la creatividad incorporada en este rubro, también son dignas de encomio.

Esta ópera prima de los hermanos Benavidez, auspiciada por la productora boliviana Artistas Latinos Ltda., se constituye en una promesa y una esperanza. A partir de esta prueba, sorteada con suficiencia, se podrán encarar nuevos desafíos con mayores pretensiones. Nos encantaría ver, dentro de algunos meses, un drama o un thriller, de este mismo equipo, que nos siga haciendo creer que, también en materia cinematográfica, podemos alcanzar niveles que otros países alcanzaron hace tiempo.

Un apunte final. Aunque de manera tangencial, se nota que el Estado apoyó de alguna manera la realización de esta producción nacional. La empresa del Teleférico y el Ministerio de Culturas están allí presentes como auspiciadores. Es deseable que, al igual que en la ficción lo hace el ministro interpretado por "Pitín” Gómez, el respaldo a los artistas sea una realidad tangible (contante y sonante), para beneficio de las nuevas generaciones de bolivianas y bolivianos que merecen un hado más propicio.

Ricardo Paz Ballivián es sociólogo.
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