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Entre ceja y ceja

Las veces que sea necesario

Las veces que sea necesario
El artículo 411, inciso II de la Constitución vigente dice a la letra: "La reforma parcial de la Constitución podrá iniciarse por iniciativa popular, con la firma de al menos el veinte por ciento del electorado; o por la Asamblea Legislativa Plurinacional, mediante ley de reforma constitucional aprobada por dos tercios del total de los miembros presentes de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Cualquier reforma parcial necesitará referendo constitucional aprobatorio”. Por su parte, la Ley Electoral en su artículo 17 reglamenta que: "En circunscripción nacional solamente se podrán realizar, en cada período constitucional, un referendo por iniciativa estatal del Presidente del Estado Plurinacional, un referendo por iniciativa estatal de la Asamblea Legislativa Plurinacional y un referendo por iniciativa popular. Se exceptúan los referendos para Tratados Internacionales y para la Reforma de la Constitución”. Finalmente, el artículo 23 de la misma ley sentencia que: "Cualquier reforma parcial de la Constitución Política del Estado requiere obligatoriamente la convocatoria a referendo constitucional aprobatorio. La convocatoria será realizada por la mayoría absoluta de los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional.
 
Estos referendos no se toman en cuenta para efectos de la frecuencia establecida en el Artículo 17 de la presente Ley”.

Vale decir que, en materia de reforma parcial de la Constitución, no valen las restricciones de frecuencia y sujeto de la convocatoria que están establecidos para otro tipo de referendos. Para decirlo claro: el MAS, sea la vía que escoja, legislativa o por iniciativa popular, puede activar todos los referendos de reforma constitucional que quiera. Esto debido a una Constitución y una ley confusas, contradictorias, desprolijas y con enormes lagunas.

De allí que, desde mi punto de vista, resulta fútil batallar con la visión oficial, que sostiene que pueden promover una nueva reforma constitucional para habilitar la postulación de Evo Morales el año 2019. Yo coincido con los connotados constitucionalistas que dicen que, en el "espíritu de la ley”, este tema ya fue zanjado el 21 de febrero pasado, pero debemos convenir que ni la Constitución ni la ley, en la letra, prohiben la posibilidad de promover cuántas reformas vean por conveniente.

En este sentido, me parece que el análisis no debiera perderse entre los meandros de la interpretación legal, sino en los aspectos políticos. ¿Realmente en el MAS piensan promover una nueva reforma constitucional, que implica un nuevo referendo, para habilitar a Morales? Yo creo definitivamente que no. Saben que perderían el referendo, lo que probablemente aceleraría de manera irremediable su deterioro político. Más bien, me da la impresión que el MAS le ha tendido una trampa a la oposición (otra maniobra envolvente) para que se resista a rajatabla a un nuevo referendo y de esta manera justificar su verdadera intención y estrategia: habilitar la repostulación por una vía que no implique consulta en las urnas;  la renuncia anticipada o la interpretación del derecho preferente por el Tribunal Constitucional, por ejemplo.

Dadas las circunstancias y asumiendo las deficiencias y recodos de la legislación, a sabiendas que una nueva consulta sobre un mismo tema, resulta un despropósito y una afrenta a la decisión del pueblo; creo que la actitud correcta de las fuerzas democráticas debiera ser no sólo aceptar, sino exigir un nuevo referendo constitucional si el MAS insiste en su afán de repostular a Evo Morales.

La fuerza de las calles y de los ejércitos corporativos la tiene el MAS. El control casi total de las instituciones está en manos del oficialismo. El único ámbito en el que el pueblo puede expresarse y vencer las tentaciones autoritarias es el voto. Esta es la realidad. Con valor y transparencia, denunciando todos los excesos y atropellos, la ciudadanía tiene su poder y su argumento en las urnas y debe confiar en ello… todas las veces que sea necesario.

Ricardo Paz Ballivián es sociólogo.
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