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Rodolfo Erostegui Torres

Ametex y Enatex

Ametex y Enatex

Lenin en su texto titulado El llamado problema de los mercados nos señalaba que "para el desarrollo del capitalismo hace falta un amplio mercado interno". Comienzo este artículo con esta cita porque el problema principal que atraviesan la mayoría de las empresas es el dónde vender el producto.

Algunas empresas se las proyecta para vincularlas al mercado interno, otras para vender en el nacional y en el mercado externo. Estas últimas empresas para vender en el mercado internacional tienen que producir con base en altos niveles de calidad y productividad, elementos básicos para ser competitivas en los mercados internacionales.

Ametex hacía gala de una gran productividad y calidad. La calidad se alcanzaba a base de procesos de capacitación de la mano de obra y de minuciosos procesos de inspección del producto. La productividad se lograba, por un lado, por la escala a la que trabajaba, la misma que guardaba relación con la demanda que tenía y, por otro lado, por la inversión en modernas máquinas, procesos de producción. La escala de producción es importante porque ella se constituye en el regulador de los costos unitarios de producción. Cuanta menos producción se tenga, mayores serán los costos unitarios.

La producción mensual de Ametex era, aproximadamente, de un millón de prendas. Esto lo podían hacer porque su mercado de referencia podía absorber las prendas. Era una empresa transnacional en manos de un boliviano.

Con la pérdida de las preferencias arancelarias del ATPDEA, para los productores nacionales y, en particular para esta empresa, se hizo difícil mantener el volumen de producción. La empresa tuvo que parar en seco. Es como si se hubiese puesto freno de mano a dicho emprendimiento. Por tanto, los costos unitarios crecieron. La única forma de subsistir era, primero, realizar una reingeniería financiera; luego, realizar un reajuste en la planilla, lo cual se hacía muy difícil dado la normativa de estabilidad laboral. Por último, había que reconvertir a la empresa para redimensionarla a la demanda del mercado interno y a la de los mercados casuales que se abrían: Venezuela y otros países. Desde la perspectiva de mercados esta empresa se nacionalizó. Se convirtió en una empresa similar a las que existen en el país.

Pero, la pérdida del mercado internacional no sólo afecto a Ametex sino también a otras empresas, como Millma, exportadora de prendas de alpaca, que quebró por la misma razón que Ametex.

La pérdida del mercado norteamericano puso a esta empresa y a las otras en graves dificultades. Se inició un proceso de reestructuración financiera y de personal (despidos), con lo que se pretendió adecuarla a las nuevas condiciones. Sin embargo, esos esfuerzos fueron insuficientes. Sin entrar en detalles, esta empresa, luego de una larga negociación, pasó a manos del Estado. Los nuevos dueños dieron una solución a la situación, con la finalidad de salvar a los 800 trabajadores que quedaban de los 3.000 que habían trabajado en ella. La llamaron Enatex.

La solución que el Estado dio para Ametex, que en su momento de auge empleaba a más de 3.000 trabajadores, fue convertirla en una empresa pública bajo el nombre de Enatex. No quiero entrar a hablar de la calidad de la gestión en los términos que se han estado discutiendo en la actual coyuntura, pero quiero señalar que se perdió productividad y se la dejó en inferioridad de condiciones para mantener su competitividad, incluso en el mercado interno, pero no lograron reponer el mercado extranjero perdido. El problema de Enatex está poniendo al desnudo la situación por la que atraviesa la industria manufacturera de textiles y de confección del país.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.

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