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Rodolfo Erostegui Torres
Atando cabos

Cualquier semejanza es simple casualidad

Cualquier semejanza es simple casualidad
Las condiciones laborales en China inciden sobre las del resto del planeta, así lo afirma Mario Esteban Rodríguez en un informe para el Observatorio de Política Exterior (OPEX) de la Fundación Alternativas, titulado "Situación de los derechos laborales en China: implicaciones políticas y económicas”. Presento este breve resumen del mencionado informe debido a que, de alguna forma, en el país hay, al parecer, un sentimiento paternalista en la política laboral.

 En los últimos meses nos enteramos, ya sea por los medios de comunicación tradicionales o por las redes sociales, de los abusos que los empresarios chinos están cometiendo contra los trabajadores bolivianos. Abusos que van desde la amenaza de golpes, hasta de mojar con agua caliente a uno de los trabajadores. También se vio, leyó o escuchó sobre las reacciones de los trabajadores contra lo que se considera un mal empleador en nuestro país. 

 Lo que uno se pregunta es:  ¿así son las relaciones laborales en China? ¿O aquí tienen un comportamiento diferente al que mantienen allá? Al parecer, las relaciones de trabajo en China son una de las más flexibilizadas y donde, con frecuencia, se comenten abusos, como los observados en el país.  

 En la primera etapa de la Revolución China, de 1949 a 1969, según el informe señalado, se mejoraron las condiciones de protección laboral a los trabajadores en las empresas. Al parecer, los trabajadores gozaban de una gran estabilidad laboral. Un porcentaje muy pequeño de trabajadores eran lo que nosotros denominamos  eventuales, los mismos que provenían del sector rural y eran incorporados a las empresas en las épocas picos de producción. 

En general  se vivía bajo un sistema de protección social vitalicio, el mismo que era garantizado por el Estado a cambio de obediencia y lealtad política. También se señala que en esa época se estaba "ante un régimen paternalista, donde los derechos socioeconómicos de los trabajadores no eran fruto de la lucha del movimiento obrero, sino de la voluntad política de unos gobernantes que se proclamaban a sí mismos representantes de una clase trabajadora, a la que restringieron enormemente sus libertades civiles y sus derechos políticos”. 

 Este modelo llevó al estancamiento, lo  que contrastaba, según el documento en el que basamos el análisis,  con el alto ritmo de crecimiento económico que experimentaron los vecinos capitalistas de China. Fruto de esa alta protección, casi paternalista, la economía ingresó en una etapa de estancamiento. 

 Los 800 millones de Población Económicamente Activa (PEA) obligaba a las autoridades a impulsar un proceso de reactivación económica. Para ello, en la década de los 70 del siglo pasado, comenzó a liberalizar e internacionalizar la economía. Permitieron el ingreso de empresas privadas y extranjeras para colaborar con los esfuerzos gubernamentales. Accedieron a que las empresas privadas no cumplieran con los beneficios que disfrutaban los trabajadores de las empresas estatales antiguas y comenzaron a desarticular progresivamente la red de prestaciones económicas, y sociales de los trabajadores.

 Con esto transfirieron las relaciones laborales de manos estatales al mercado. Se dice en el informe que "los trabajadores veteranos de las empresas estatales fueron los más castigados por las reformas, pues millones de ellos perdieron su puesto de trabajo sin ser capaces de recolocarse satisfactoriamente”.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
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