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Rodolfo Erostegui Torres
Atando cabos

Salarios altos, ofensa nacional

Salarios altos, ofensa nacional
Hay mucha gente que considera una ofensa que alguien gane un salario alto. Es más, lo consideran antipatriota, y si el salario alto es pagado a los funcionarios públicos o de una empresa estatal es un pecado mortal. 

Ni bien se posesionó el presidente Morales  determinó un recorte de su salario e instruyó que en el sector público nadie puede ganar más que el Primer Mandatario. Esa determinación fue aplaudida por las organizaciones sociales y sindicales. Pero al tomar esta determinación no tomaron en cuenta el funcionamiento del mercado en un mundo globalizado y, en particular, cómo funciona el mercado de trabajo. 

 Cuando los salarios de un sector económico en un país son bajos respecto otros países, lo que ocurre es que los mejores profesionales migran al país donde les pagan lo que ellos consideran que deben ganar. Esto provoca que en el país de salarios bajos se queden  los profesionales jóvenes o  los que tienen deficiencias en su formación.  Eso precisamente ocurrió en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB): los buenos profesionales migraron a otros países o se vincularon a las empresas petroleras extranjeras que operan en el país. 

YPFB dejó de contar con buenos y experimentados profesionales,  por ello el año 2010 se aprueba el Decreto Supremo 696 que instruye una nueva escala salarial para  221 técnicos, quienes percibirán sueldos de entre 16.000 a 45.000 bolivianos, por mes. Estos salarios comienzan a ser pagados tomando en cuenta la especialidad, experiencia y conocimiento. De esta manera se rompe con la consigna de que nadie en el sector público puede ganar más que el Presidente.

Las motivaciones de las personas para estudiar una u otra disciplina académica, desde la perspectiva económica,  varían de persona a persona. Unos prefieren contar con un salario y el seguro social, así como  con una jubilación asegurada y se van a estudiar a una normal, y de esa manera esquivan el mercado de trabajo. Otros, la mayoría de las personas, quiere estudiar una profesión que les retribuya un ingreso alto que les permita acceder a la mayor cantidad de bienes en el mercado. Si a estas personas se les envía una señal de que su salario será bajo, analizará otras opciones.

 Aumentar la productividad media del país cuesta plata en tecnología, infraestructura y, por supuesto, mano de obra que asuma el reto de cargarse en sus espaldas el peso de aumentar la productividad. De esta manera, si queremos mejorar debemos retribuir bien a la mano de obra productiva; caso contrario, el país tenderá a estancarse y los resultados se los verá en el largo plazo.

 Ahora bien, no se puede pagar salarios altos sólo porque se nos ocurrió hacerlo, esto tiene que tener un asidero en la productividad. Si la productividad sube, entonces las empresas públicas y privadas podrán destinar un presupuesto mayor para el pago de sus recursos humanos. Si la productividad es baja o está estancada, los salarios también deben tener ese comportamiento. 

 Esto es así porque en economía todo está comunicado o relacionado. En física cuando se utilizan vasos comunicados, los líquidos tienden a homogeneizarse. Eso mismo ocurre en la economía porque hay ductos que comunican los mercados y de esa manera, en este caso los salarios, comienzan a homogeneizarse con distintos niveles, pero con una misma tendencia: sube, baja o se estancan. 

 Lo paradójico de los escándalos de salarios altos es que los sindicatos de trabajadores, que acusan a los gerentes que pagan buenos salarios en el sector público, demandan en las empresas privadas un comportamiento diametralmente opuesto: los privados tienen que pagar salarios altos estén o no en posibilidades de hacerlo.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.

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