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Rodolfo Erostegui Torres
Atando cabos

Agenda laboral y sus complicaciones

Agenda laboral y sus complicaciones
En los próximos años, esté quien esté en el gobierno, se tendrá que tomar algunas decisiones importantes en el mundo del trabajo. Son temas muy delicados, pero que ameritan un tratamiento urgente. Ahora sólo nos referiremos a tres temas, que por su importancia deben ser encarados inmediatamente. Sin embargo, existen otros que en otra oportunidad los abordaremos.

1) El del sistema de pensiones basado en el ahorro obligatorio privado de los trabajadores, el mismo que fue implementado en varios países, fundamentalmente en Chile, desde 1981. No queremos decir que el nuestro es una copia exacta de la chilena, pero por ahí se va.

Con este sistema los trabajadores están obligados a depositar sus ahorros de jubilación en cuentas individuales, las mismas que son manejadas por agentes privados denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que ahora, en el país, dan paso a la   Gestora Pública del Nuevo Sistema Integral de Pensiones.

En Chile, en el año 2016, más del 90% de los jubilados recibe 233 dólares mensuales, que representa el 50% del salario mínimo nacional.  Por esa razón, el año 2016, los ahorristas en las AFP  organizaron marchas. En la primera convocatoria reunieron en 50 ciudades a más de un millón de personas manifestándose en las calles contra el sistema de pensiones. 

En Bolivia la Confederación Nacional de Jubilados y Rentistas de Bolivia señala que las pensiones de vejez son de hambre y pide una nueva ley de pensiones. Según un sondeo efectuado por el Centro de Apoyo al Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), se dice que existen rentas muy bajas que fluctúan entre 600 y 700 bolivianos; mientras que las rentas altas van entre 1.100 a 2.000 bolivianos.

Esto causa dos efectos: uno, las personas mayores pasan de una situación de relativa comodidad económica a percibir rentas tan bajas que los sitúan inmediatamente en situación de pobreza. El segundo efecto es que las personas mayores intentarán trabajar hasta que las fuerzas físicas ya no le permitan concurrir a su centro de trabajo. El tercer efecto lo reciben los jóvenes: como las personas mayores no se jubilan, no se abren las puertas para ellos. Por ello la inserción laboral juvenil se hace cada vez más difícil.

2) Los costos laborales, situación que está conduciendo a la parálisis de los emprendimientos y a no realizar proyectos de inversión en el país. Por algunos estudios realizados por instituciones dedicadas al análisis del tema, como el Cedla,  "el costo laboral con el incremento salarial anual más, el doble aguinaldo dispuesto por el Gobierno, representan casi el 50% del giro de las empresas”. También nos señalan que el alza de los costos laborales pone en riesgo la  sostenibilidad de los empleos, ya que el incremento del gasto no acompaña al desempeño de las empresas.

Cuando se habla de costos laborales, lo que hacemos es hablar de dinero y de derechos adquiridos de los trabajadores. El segundo aguinaldo, condicionado al crecimiento de la economía para los trabajadores, es un derecho adquirido. En tal sentido, no pueden renunciar y pactar con sus empleadores en contrario, así lo manda la Constitución Política del Estado. 

De esa manera, el costo laboral se hace prácticamente inamovible. Si reduces el salario de los trabajadores estás frente a un despido indirecto. Por lo tanto, también es inmodificable. Al parecer, el único camino que queda es el crecimiento sostenido de la productividad. Pero aumentar la productividad no es algo que se logra de la noche a la mañana. 

3) La concertación entre los empleadores y trabajadores es otro tema que tiene que ser resuelto.
 
Sin embargo, este tema también se ve limitado debido a empoderamiento de las organizaciones sindicales, que los llevó a afirmar que los dirigentes sindicales no se sientan en una misma mesa con los empleadores. Por lo tanto, el diálogo social sólo se reduce a consultas que realice el Estado con los empleadores y trabajadores por separado.

De esta manera, el panorama no es nada sencillo. El Estado, si pretende corregir estos problemas, se abrirá dos frentes: la de los empleadores y la de los trabajadores.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
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