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En riesgo de extinción

Agua y mentiras

Agua y mentiras
¿Y ahora qué van a hacer?, después que indígenas y pobladores de las riberas del río Beni, sin violencia, sin destrozos, ni víctimas, hicieron que el personal contratado por la empresa Geodata se retire de la zona donde pretenden construir la megarepresa del Chepete. 

¿Volverán, como nos tienen acostumbrados, a mover camiones, millones y matones para imponer su voluntad?

Millones en propaganda para seguir llamando "El Bala” 6.000 a un proyecto que está lejos de ese estrecho y que costaría casi 7.000 millones de dólares de inicio (no 6.000) para generar una electricidad que pretenden vender a Brasil, que la genera por un costo menor; o para proclamar que cosecharán ganancias inmediatas cuando, si llegase a hacerse la obra, tendremos que pagar la deuda de su costo por 10, 12 o 15 años, antes de que empiece a funcionar.

Los matones son los que con cualquier título -puede ser de fiscales, jueces, gendarmes- se encargan de sembrar miedo y acallar a quien enfrente sus planes, los critique o proponga otra manera de resolver los problemas. Y los camiones son los que usan para trasladar grupos y banderas, creando imagen de multitud adicta.

Sería bueno que comiencen a ver y plantear las cosas de otro modo. Para empezar, diciendo la verdad, explicándonos las razones que tienen para ocultar los estudios sobre el Chepete y El Bala. Es sencillo: si el proyecto es tan bueno y provechoso, ¿por qué no ganan esta batalla con las buenas noticias y argumentos que deberían contener esos estudios? ¿Por qué seguir llamándolo con un nombre que no corresponde (el embalse de El Bala se construiría 15 a 20 años después del Chepete y tendrá 1/10 de su capacidad energética)?

No lo hacen porque, inclusive, los estudios defectuosos de Geodata (no contienen información sobre el comprador y sus tendencias de evolución) traslucen, sin decirlo, que el daño que causará la obra es mucho mayor al 0,7% del Madidi y casi el 2% de Pilón Lajas. 

El gran daño es que un muro de la altura de un edificio de 53 pisos estancará las aguas de uno de nuestros principales ríos, creando una especie de enorme cloaca, en la que se concentrará la contaminación que desde La Paz y poblaciones de Yungas, descargamos en su curso.
 
Empobrecidas de oxígeno y nutrientes minerales, las aguas que salgan del embalse también empobrecerán sus beneficios en todo lo que queda de la cuenca. La pesca de la que viven las comunidades, aguas arriba y abajo de la represa, sufrirá el impacto de la pérdida de varias especies, como ya nos está pasando desde que el Brasil construyó dos represas, sobre la misma cuenca en su territorio.Las "apenas” 70.000 hectáreas de bosque que quieren sumergir dejarán de contribuir a la oxigenación, a la humidificación y generación de condiciones favorables para el equilibrio hídrico de La Paz, Beni y el país. 

Pero, lejos de reconocerlo, ustedes mienten diciendo que del Chepete y El Bala saldrá agua para calmar la sed de la ciudad de La Paz y agregan que construirán cientos de represas, cuando la verdad es que al ritmo en que gastan las reservas, y en lo que las gastan, lo único que van a construir es una deuda agobiante.

Los daños no son sólo ambientales, de biodiversidad extirpada y liquidada, son sociales por todos los pueblos que planean expulsar, sin haberles dicho una palabra, sin consultarles, ni obtener su autorización, como manda la Constitución que, evidentemente, aprobaron pero que, irrefutablemente, les es ajena por la manera en cómo la irrespetan y quebrantan.

Pueden seguir escondiendo informes y verdades; pueden seguir gastando miles de millones en obras vistosas y alucinadas que no resuelven ningún problema fundamental, pero deben dejar de destruir las fuentes de vida que nos dan sustento. El Vice puede seguir tratando de culpabilizarnos todas las veces que dice que "no seremos guardabosques del norte”, porque el problema no es conservar las selvas, el agua, la biodiversidad para otros; el problema es que las preservemos para nosotros, para nuestra sobrevivencia. Son el mayor de nuestros bienes actuales y futuros.

¿Alternativas? Construyamos hidroeléctricas en zonas altas y cuando exista un comprador asegurado, allá donde no hay pueblos que desalojar, bosques que inundar, ni biodiversidad que exterminar. En esas zonas tenemos un potencial cuatro veces mayor al Chepete y a El Bala.
 
Desarrollemos el turismo del Parque Madidi: hoy lo visitan 30.000 personas al año, podemos multiplicar por 10,  20  o más esa cifra con una inversión mucho menor y con beneficios inmediatos.

No vayan a equivocarse con las patrañas que siembran. Aunque las nubes ahora escasean, los errores, faltas y delitos que aportan para mal administrar el agua en las ciudades, para esconder la desaceleración económica, para incrementar los choques y contradicciones sociales, están creando una tormenta o un terremoto, mientras ustedes tienen hipotecada toda su atención a los sueños de reelegirse y perpetuarse impunes. 

Roger Cortez Hurtado es director del Instituto Alternativo.
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